miércoles, 29 de marzo de 2017

La importancia del fracaso. Palabras de J.K. Rowling.

En mi anterior entrada he estado reflexionando sobre lo que es la hiperpaternidad y la generación de cristal que estamos formando. He terminado comentando con ustedes que hay que llorar un poco, y que hay que aprender que en la vida junto con las alegrías y satisfacciones, hay mucho momentos de tristeza, de lucha, de sacrificio, de fracaso.

Con respecto a esto, he encontrado este pequeño video de J.K. Rowlling, la autora de Harry Potter y una de mis autoras favoritas, en la que nos cuenta la importancia de los fracasos en la vida, a raíz de su propia experiencia personal.

Sin mayor introducción se los comparto para que lo vean y posteriormente escribiré unas reflexiones al respecto.



1. Alejarse de lo que no es esencial. En el caso de la autora, llegar a donde estaba significó que su mayor temor y el de sus padres se hiciera realidad. Esto la hizo centrarse en una idea que tenía que creía que valía la pena y dedicarse a esto con todo su ser. El libro de Harry Potter.

A veces cuando nos encontramos en estas situaciones, debemos detenernos a examinar nuestras vidas y a lo que nos estamos dedicando. Muchas veces hemos escuchado de personas que cuando se enteran que tienen una enfermedad terminal, dejan de lado muchas cosas de sus vidas que no son esenciales para dedicarse a las más importantes, porque saben que no tendrán mucho más tiempo para disfrutarlas.

A veces no es necesario llegar a este tipo de situaciones tan drásticas, porque pequeñas situaciones que tenemos en las que fracasamos nos dan la oportunidad de redireccionar nuestra vida.

2. Vivir sin fracasar es imposible. Rowling plantea que la única forma de vivir sin fracasar, sería si tenemos tantos cuidados y que en ese caso, sería como no vivir, y esto también sería fallar.

Yo me quedo con la primera idea, porque no veo como se pueden tener precauciones suficientes como para no fallar. Siendo esto así, todos deberíamos tomar por sentado que las equivocaciones, los errores y los fracasos son parte de nuestra vida. Y tratar de sacar lo mejor que podamos de ellas.

3. Nos muestra aspectos de nosotros mismos que no conocíamos. Para la autora, fue una oportunidad de darse cuenta que tenía una gran voluntad, más disciplina de la que creía y unas grandes y valiosas amistades. 

Si decidimos enfrentarnos a nosotros mismos, examinarnos, poner en perspectiva nuestra vida, el fracaso también será así para nosotros. Una oportunidad de conocer muchas virtudes y cualidades que quizá no sabíamos que teníamos.

4. Nunca te conocerás a ti mismo o el valor y la fuerza de tus relaciones, hasta que han sido probados por las adversidades.

Así que la próxima vez que estemos en una situación como esta o que nuestros hijos o alumnos lo estén enfrentando, no busquemos excusas, no tratemos de justificarnos o de culpar a otros. Aprovechemos lo que está sucediendo para conocernos más, para poner las cosas en perspectiva, para salir enriquecidos y fortalecidos y con una mejor perspectiva de la vida.

martes, 28 de marzo de 2017

La hiperpaternidad

Desde hace algunos meses, cada vez es más frecuente encontrarse con artículos y reflexiones de pedagogos y psicólogos que hablan de la hiperpaternidad. Como docente, este es un tema que cada día me preocupa más pues me encuentro con estudiantes que son prácticamente incapaces de tomar decisiones frente a las situaciones que se les presentan en el día a día, ya que están acostumbrados a que sus padres les hagan prácticamente todo.

Con esto no estoy hablando sólo de decisiones serias como puede ser un pelea o discusión con alguno de sus compañeros. Lo que más me asombra es que es frente a situaciones cotidianas y ordinarias, los estudiantes tienen dificultades para saber cómo resolverlas. En un día, es común que se me acerquen estudiantes con este tipo de cuestionamientos: se le quebró la punta al lápiz y se me acerca extendiéndome las dos manos con el lápiz y el sacapuntas, preguntándome: "¿Qué hago?" Se le acaba la hoja y me pregunta: "Se me acabó la hoja, ¿qué hago?" Al darles la indicación de copiar algo que estoy escribiendo en el tablero: "¿Escribo con lápiz rojo o negro?" "¿Puedo hacer el dibujo con la hoja acostada?" Terminan de comer algo y con la basura extendida me preguntan "¿Qué hago con la basura?"

Si esto es así con estas situaciones cotidianas, pueden imaginarse como son con situaciones aún más complejas, como puede ser una discusión con alguno de sus compañeros, la realización de sus tareas o preparación para un examen.

Yendo a la raíz de las características de estos niños, los diferentes estudiosos hablan de un nuevo término que es la hiperpaternidad. La hiperpaternidad nos habla de unos padres que no permiten que sus hijos se enfrenten a las responsabilidades que deben tener como hijos y en pocas palabras les están haciendo todo: les cargan la mochila hasta el carro y si los llevan al colegio, casi hasta el salón de clase, ellos no tienen el más mínimo conocimiento de lo que es tender una cama, llevar la ropa sucia a la canasta o a la lavadora, lavar unos platos. Inclusive en cuanto a su arreglo personal, no saben enjabonarse, secarse, vestirse, lavarse los dientes, ya que todo esto siempre ha sido hecho por sus padres o por una nana.

En una reunión de padres de familia, hablando de este tema, un papá justificaba este hecho diciendo que su hijo la única responsabilidad que tenía era el colegio, pero ahora ni siquiera eso. Lo más común es que los deberes sean realizados por los padres de familia, una vez que los han consultado en los grupos de Whatsapp. Indirectamente le están enseñando a sus hijos, que ni siquiera eso, las asignaciones escolares, son responsabilidad de ellos, sino que es compartido con los padres. Y así en caso de un fracaso, los niños no asumirán las responsabilidades, sino que también tendrán a quién culpar. Si "perdimos" el examen de matemáticas, debe haber algo que mis papás hicieron mal.

Aunado a todo esto, la periodista Eva Millet  nos habla de otra característica que es el hablar en plural. Ya no son los niños los que tienen un examen de matemáticas, los hiperpadres les dicen a los niños: "Tenemos examen de matemáticas", "Perdimos la tarea de español".

Ahondando en el por qué de esta nueva forma de ser de los padres de familia, se encuentra como razón principal que los padres de ahora no quieren que sus hijos sufran, ni pasen por ninguna dificultad ni tengan que enfrentar ningún problema. Y esto es imposible. 

Debido a esto es que los padres de familia cuando perciben que su hijo se enfrenta a cualquier problema o dificultad, salen al paso para resolverlo. Los papás hacen las tareas, porque es inconcebible que su hijo comenta un error y por esto reciba una mala nota (lo que más me desconcierta es que para mucho padres actuales, cualquier nota que no sea la máxima, es una mala nota). En innumerables ocasiones me ha tocado recibir llamadas de padres de familia para contarme que su hija peleó con una amiga en el colegio y me preguntan: "¿ Qué vas a hacer tú?" o los más demandantes, van directamente a que qué le voy a hacer a la otra niña que trató mal a la suya. Cuando les contesto que voy a hablar con ambas para darles estrategias de resolución de problemas, se quedan sorprendidos, porque no es lo que ellos desean.

Los grave de esta situación, es que no se están cuenta que al ellos tomar los problemas de sus hijos en sus manos, no les están enseñando a enfrentarlos. Esto impide que los niños crezcan desarrollando las estrategias y habilidades para ser exitosos en la vida y para poder superar las dificultades que se presentan.

Con algunos padres de familia con los que me siento con más confianza para conversar de este tipo de situaciones, los llevo a que miren más allá y les pregunto:

Cuando tu hijo tenga 18 años y lo deje la primera novia, ¿vas a ir a decirle a la niña que debe volver con él, porque lo está haciendo sufrir? Probablemente no. Y aunque lo hagan, probablemente la novia no vuelva con él. Si al niño no se le ha enseñado a afrontar este tipo de situaciones, lo más seguro es que no va a saber salir adelante y se va a sumergir en la tristeza. Lo que los padres y educadores debemos hacer, es enseñarle a salir adelante de las situaciones que le causan tristeza, para que pueda hacerlo más adelante.

Y así con innumerables situaciones que como adultos sabemos nos afectan e impactan de forma negativa y que hacen parte de la vida. Hay que llorar un poco. Hay que aceptar que es imposible que haya una vida perfecta y que junto con las alegrías, la satisfacción, el éxito, siempre habrá momentos de tristeza, de sacrificio, de fracaso.

Los sociólogos han comenzado a hablar de esta generación como la generación de cristal, porque estamos educando niños tan frágiles que ante cualquier avatar, es muy probable que se quiebren.








jueves, 2 de marzo de 2017

Pink t-shirt day!

El viernes realizamos en el colegio una actividad extraordinaria. Mis compañeros ya me habían contado que ese día no se tenían clases y que nos dedicaban a diferentes actividades relacionadas con la convivencia, la aceptación y la prevención del bullying.

Como todos los que son profesores comprenderán, mis sentimientos no fueron los más positivos hacia ese día, porque, aunque a los que no son profesores no les parezca, no hay nada más difícil para un profe que un día "extraordinario". En los días ordinarios uno tiene sus horas de clases, pero también tiene sus horas disponibles en las que se puede sentar en su escritorio a realizar trabajo de planeación, calificación, etc. Y aunque se sigue trabajando, es también un descanso porque no demanda tanto como estar en el aula de clase.

Pero estos días, son para estar tiempo completo con las estudiantes, sin un solo minuto para sentarse en el escritorio a descansar. Así que mis ánimso no eran lo mejores para este día.

Me he sorprendido mucho cuando me contaron el porqué del nombre del día. La historia es la siguiente. En algún colegio del mundo, un niño fue un día con una camiseta rosada. Al verlo muchos de sus compañeros comenzaron a burlarse de él diciéndole que sólo las niñas se vestían de rosado, que entonces él era una niña y cosas similares. Obviamente este niño se sintió muy mal por las burlas de sus compañeros. Otro alumno del colegio de un grado mayor, escuchó las burlas de los compañeros y tomó una decisión. Junto con su grupo de amigos, decidieron ir con camiseta rosada al día siguiente, para que este niño no se sintiera mal.

Ya el sólo hecho de escuchar esta historia me conmovió. No es para menos, pues resulta bastante increíble que un adolescente esté dispuesto a hacer este tipo de cosas. Al menos así me lo manifestaron mi mamá y mi hermana cuando les conté la historia.

Ya con una perspectiva un poco diferente, bastante intrigada por lo que este día podría llegar a ser, escogí una camiseta rosada para asistir al colegio. ¡Qué hermoso ver a mil niñas con sus camisetas rosadas.

Quiero compartir en esta entrada algunas de las actividades que realizamos ese día, esperando que sean útiles para muchos maestros en el mundo que también quieran trabajar con sus niños estos temas:

El día comenzó reuniendo a todas las estudiantes para explicar en que consistiría el día y para presentarles unos pasos que pueden servir para trabajar las dificultades. Los pasos se los entregaron un un folleto que tuvieron colgado en el cuello durante el día, y que el objetivo es que lo mantengan en un lugar visible, para recordarlos y vivirlos. Las actividades posteriores estuvieron enfocadas en la aplicación de cada uno de estos pasos.




Las actividades fueron las siguientes:

1. El semáforo: las niñas dibujaron y colorearon un semáforo para asimilar el significado de cada uno de estos colores: 

Rojo: parar para reflexionar y respirar, ya que no se está en el momento adecuado para actuar.
Amarillo: prepararse para actuar.
Verde: actuar.

Una vez que dibujaron el semáforo realizaron algunas actividades de relajación y respiración para practicar el color rojo.

2. Hablar y escuchar: una de las niñas se tapaba la boca con una cinta y la otra le contaba una historia. La niña que tenía la cinta debía de intentar sólo escucharla y no hacer gestos ni nada parecido.

La retroalimentación de esta actividad fue una de las mejores reflexiones del día, pues las niñas comentaron lo difícil que fue quedarse calladas sólo escuchando. Esto la hizo pensar en qué tanto escuchan a sus compañeras cuando les cuentan algo o si sólo están pendientes de lo que escuchan para posteriormente responder con sus propias historias.

Para los puntos 3, 4, 5 y 6, se trabajaron cada uno de los pasos planteándoles una historia a las niñas:

"Dos hermanas se encontraban discutiendo por una naranja. La mamá cansada de la discusión, tomó la naranja y la partió en dos y le dio una mitad a a cada una de las hijas. Para su sorpresa, la hermana mayor exprimió la naranja en un vaso, pues quería un poco de jugo de naranja y botó las cáscaras. La hermana mejor peló la naranja, pues necesitaba las cáscaras para un experimento del colegio y botó lo de adentro."

A partir de esto se le plantearon una serie de preguntas a los estudiantes:

¿En qué falló la solución de la mamá? ¿Qué debió haber hecho primero? ¿Cuál hubiera sido la mejor solución para este caso?

Una vez hecho el ejercicio se repartieron diferentes casos para que las niñas siguieran los pasos:

3. Determinar lo que cada persona necesita.
4. Hacer una lluvia de ideas de soluciones.
5. Escoger la mejor idea.
6. Realizar un plan y seguirlo.



Para terminar el día, la reflexión se centró en uno de los personajes del bullying en el que casi nunca se reflexiona. Dentro del bullying hay tres personas: la víctima, el victimario y los espectadores. Casi siempre se hace mucho hincapié en la víctima y el victimario y se deja de lado a los espectadores que también tienen un papel supremamente importante. Los espectadores son todos aquellos que se dan cuenta de que uno de sus compañeros está sufriendo por culpa de los otros, pero se quedan callados y no hacen nada. Ellos podrían hablarle directamente a la personas que está haciendo bullying, puede acompañar al que sufre y ayudarlo a salir de esa situación o pueden acudir a otras personas que puedan intervenir en la situación. 

Después de reflexionar sobre este personaje, todas realizamos una promesa para nunca más ser espectadores mientas una personas sufre, sino siempre hablarlo: Talk it out! Para esto nos pusimos unas manillas con estas palabras como un recordatorio de nuestro compromiso y cada una de las niñas firmó un compromiso que decía lo siguiente:

"Hoy tengo una obligación: nunca más voy a estar en silencio si necesitas ayuda. El silencio es participación. Rechazo ser parte del problema. Todos somos diferentes, pero todos necesitamos respeto. Si tú necesitas ayuda, acude a mí. Si yo creo que tú necesitas ayuda, me involucraré. YO TE APOYO!