domingo, 22 de noviembre de 2015

Camino a la escuela

Serie recomendada para todos los maestros y para todos nuestros estudiantes. Ojalá podamos mostrarles al inicio del año escolar, algunos capítulos, pues muchos de nuestros alumnos por tener un fácil acceso a la educación, aún no han comprendido el verdadero valor que tiene.

Para muchos de ellos ir al colegio se ha convertido en algo del día a día, lo dan por sentado y por esto, les da pereza madrugar, estar en las clases, realizar las actividades.

Para los niños que se encuentran en este documental, la educación representa su única oportunidad para salir adelante de las situaciones precarias en las que se encuentran y por esto, están dispuestos a enfrentar todo tipo de sacrificios.



miércoles, 4 de noviembre de 2015

Copito

Desde hace algunos meses estoy participando del taller de escritura narrativa realizado por Mova. El ejercicio consistió en contar por qué quisimos ser profesores.

Comparto mi historia. 

COPITO

Cuando era pequeña, tenía en mi pieza una gran silla de mimbre en la que sentaba todos mis peluches, que eran más de veinte. Pero había dos que sin lugar a dudas eran mis favoritos: un oso amarillo gigante que mi papá le había regalado a mi mamá en una ocasión especial y un conejito blanco con un overol rosado que me regalaron el día que nací. Se llamaba Copito.

Jugaba con ellos todo el día, pero definitivamente mi actividad favorita era cuando llegaba por las tardes y me dedicaba a enseñarles todo lo que había aprendido durante en el colegio. Tenía un pequeño tablero con muchas tizas de colores para poder escribir y dibujar todo lo que quería que ellos aprendieran.

En ese entonces si alguien me preguntaba qué quería ser cuando fuera grande, mi única respuesta era: ¡ser profesora!

Con el paso de los años, algunos de mis peluches fueron dejando mi silla. Los iba regalando o dejando como herencia para mi hermana pequeña.  Pero mi oso, Copito y algunos otros permanecían en mi cama, pues seguían siendo muy especiales para mí. 

Ya no me sentaba a explicarles y enseñarles a ellos lo que aprendía, pero seguía estudiando como ellos me habían enseñado: leía el tema y después lo trataba de explicar en voz alta. Si no podía decirlo con mis propias palabras, era porque no lo había aprendido bien y entonces lo repasaba, hasta que me sentía capaz de enseñárselo a una persona.

Un día había estudiado para un examen, pero no me sentía segura, por lo que le pedí a una compañera que se sentaba conmigo todos los días en el bus del colegio, si podía estudiar con ella. Ella hizo las veces de uno de mis peluches y escuchó toda mi explicación. Al finalizar me dijo: “Deberías ser profesora. Lo explicaste mejor que la Miss”. Así comencé a estudiar con ella en los caminos al colegio. Yo vivía en el barrio Conquistadores, en Medellín, y mi colegio quedaba en Envigado. Pasaba en el bus del colegio alrededor de una hora por la mañana y otra más por la tarde, por lo que el tiempo era más que suficiente.

De repente, el rumor comenzó a correrse entre mis otros compañeros del salón y también ellos me pidieron ayuda. Me dediqué recreos enteros a explicarles y volví a escuchar la frase: “Deberías ser profesora”. 

Ese había sido mi sueño cuando era pequeña. Pero con el paso del tiempo había dejado de ser tan atractivo. Entre mis círculos de amigos no estaba muy bien visto ser profesor. Todos aspiraban a ser ingenieros, estudiar negocios internacionales, o algún diseño y continuamente se burlaban de nuestras profesoras. Yo no me atrevía a decir que mi sueño era ese. Pero mientras tanto, podía jugar a serlo. De todos mis peluches, mis primeros alumnos, sólo quedaba Copito que me acompañaba en mi cama.

Sin embargo, ese amor por la enseñanza estaba allí, así que buscando algo similar, comencé a inclinarme por las humanidades. Desde pequeña mi mamá me había inculcado un gran amor por los libros, en décimo había conocido la filosofía y me había encantado. Me decía que podía estudiar Filosofía y Letras, Periodismo, Comunicación Social. Sin embargo, nada llegaba a conquistarme del todo.

En décimo, decidí dedicar la Semana Santa para irme en unas misiones de ayuda en una vereda de Antioquia. Fue una experiencia espiritual muy fuerte para mí y me llevó a tomar la decisión en el grado once de irme de consagrada. Las consagradas era una nueva modalidad de vida religiosa, muy similar a las monjas en cuanto a la vivencia de la pobreza, obediencia, castidad y la religión católica. Se diferenciaban principalmente en que no usaban hábitos y los primeros cuatro años los pasábamos en una casa llamada centro de formación realizando algunos estudios universitarios.

Todas las materias que estudiábamos me fascinaban: metafísica, teodicea, historia de la filosofía, antropología filosófica, civilización y cultura. De acuerdo a la rutina de vida que vivíamos, teníamos unas horas dedicadas a recibir clases y otras a estudiar los temas. 

Allí nos dieron varias clases de metodología de estudios y fui completamente feliz al descubrir todas las cosas que podía hacer para estudiar. Aprendí a analizar, sintetizar, establecer relaciones, realizar esquemas de estudios y cuadros sinópticos de toda una materia. 

Para todas mis compañeras no era así. Algunas se habían consagrado por amor a Dios y otras por querer ayudar a los demás. Pero estudiar no había sido parte de los planes de muchas y el hecho de que no entendía nada, lo hacía aún peor.

Como continuamente yo comentaba que me gustaban estas materias, que me parecían fáciles, de nuevo sucedió lo mismo que en el colegio y muchas compañeras comenzaron a pedirme que les explicara. Pronto fueron tantas que en algunos momentos hasta nos íbamos para un salón aparte a estudiar y yo terminaba dándoles una clase.

Y una vez más los mismo comentarios: “si no fueras consagrada, deberías ser profesora.”

Durante estos años de formación, dedicábamos unas horas a la semana a algo llamado apostolado. Algunas consagradas iban a colegios a conversar con niñas y ayudarlas en sus problemas, a formar grupos juveniles, dar charlas de formación católica, entre otras actividades. Al darse cuenta mis superiores de lo que yo estaba haciendo, me pidieron que dedicara este tiempo a ser auxiliar de estudios de las consagradas que estaban un año más abajo enseñándoles a estudiar y explicándoles las materias en las que tenían más dificultades. Ahora mi juego de ser profesora, se volvía cada vez más real.

Unos años después nos dieron una triste noticia de que la persona que había fundado la congregación en la que yo me encontraba, había sido abusador de menores, drogadicto, ladrón y además de ser sacerdote, tenía dos familia, una en México y otra en España. Esto me llevó a tomar la decisión de retirarme.

Al regresar a mi casa mis padres ni siquiera me preguntaron por qué. Estaban tan felices que me ofrecieron todo lo que necesitará, inclusive pagarme la carrera que quisiera estudiar para que tuviera un nuevo comienzo. Yo no me sentía muy animada de comenzar una carrera, principalmente porque me pasaba lo mismo que al final de mi bachillerato: nada me enamoraba lo suficiente.

Como parte de la bienvenida, mi hermana me entregó una caja en la que había guardado las cosas que más le hacían recordarme. Cuando la abrí, allí se encontraba Copito.

Copito con todo lo que significaba. Mi feliz niñez y las horas maravillosas enseñándole a todos mis peluches tantas cosas. 
 
Comencé a averiguar si las materias que había estudiado durante esos años se podían convalidar por algún título en Colombia, para trabajar en eso mientras tomaba una decisión. Mi sorpresa fue enorme cuando la respuesta fue: licenciada.

Recordé a mis compañeros diciéndome en el colegio que debería ser profesora y los años tan felices que había vivido cuando había dedicado parte de mi tiempo a esto y el hecho de que entre tantas cosas, lo que mi hermana hubiera guardado fuera a Copito.

A pesar del paso del tiempo y de la lejanía, Copito y el sueño que había tenido de ser profesora habían sobrevivido. Yo no había luchado mucho por él, pero la vida se había encargado de que éste se volviera realidad.
Podría buscar trabajo como profesora. 

Ahora Copito permanece en una de mis bibliotecas como ese recuerdo eterno de que mi vocación desde siempre fue ser profesora.

martes, 29 de septiembre de 2015

¿Que se acaben las tareas?

El día de ayer el Ministerio de Educación lanzó esta pregunta en Facebook con base en un artículo publicado por el país cuyo link anexo al final del artículo.

El tema de las tareas ha sido parte de las reflexiones que me han acompañado en estos últimos meses,  pues veo que es un tema álgido tanto para los profesores, como para los niños y los padres de familia.

Me alegra mucho que el ministerio se abra a estas reflexiones en pro de una mejor educación en nuestro país.

Como docente pienso que las tareas no deberían existir. La primera razón para esto es que yo, como adulta, no quiero tener que llevarme trabajo a mi casa. Cuando termina la jornada laboral, lo que más deseo es poder dedicar el resto del día a otro tipo de cosas que me encanta hacer: practicar un deporte, leer, escribir, estar con mi esposo, jugar con mis mascotas. 

¿Por qué para los niños esto habría de ser diferente? Ellos también después de pasar su jornada de trabajo en el colegio quieren poder dedicarse a las cosas que les gusta: jugar.

Por otro lado, he notado que esto se vuelve en un espacio tensionante entre padres e hijos. En nuestra época lo más normal es encontrarnos con que ambos padres de familia trabajan y llegan alrededor de las seis de la tarde a sus casas. 

Éste debería ser un tiempo para compartir en familia, para conversar sobre el día, jugar, practicar algún deporte juntos, ver un programa y muchas cosas más. En vez de esto, se convierte generalmente en un tiempo de pelea, porque los niños no quieren estudiar por lo anteriormente mencionado y los papás tampoco quieren hacerlo después de su cansada jornada de trabajo.

En los colegios en que las tareas tienen además una calificación numérica, la cosa es aún peor pues se suma la preocupación de esta calificación, llevando muchas veces a que sean los padres los que realicen este trabajo o peor aún, a que se contrate una profesora particular para que lo haga.

En contraposición muchas personas argumentan que si los conceptos no se practican, no serán asimilados. Esto nos llevaría a una reflexión dedicada a los maestros, sobre cómo se están dando las clases, que seguramente abordaré en muchas ocasiones más adelante.


viernes, 25 de septiembre de 2015

Descubrir al genio detrás de las malas notas, las buenas notas y los defectos.


Hace unos días vi la siguiente imagen circulando por Facebook e inmediatamente la compartí en mi muro:



Desde hace varios años, pero con mayor intensidad en los últimos tiempos, me encuentro reflexionando y dialogando con mis amigas que también son profesoras sobre esta triste realidad: cuantas veces por estar sumergidos en un sistema educativo que parece solo importarle los exámenes y las pruebas, pasamos por alto a estudiantes que tienen grandes capacidades, pero que quizá esas grandes capacidades no son para ganar exámenes.

El día de ayer, tuve la suerte de participar en un encuentro con el escritor español Jordi Sierra i Fabra.


Además de compartirnos técnicas de narrativa, cómo construir una escena, un diálogo, de dónde sacar ideas para un relato, nos contó cómo había comenzado su carrera como escritor. 

Y me encontré con esa historia que tantas veces escucho, de un niño con una dificultad muy evidente, era tartamudo, que dio con unos profesores que no supieron mirar más allá. Y, riéndose ahora, nos contó cómo su maestra le dijo delante de toda la clase que él no iba a ser nadie en la vida, que simplemente era un fracasado. 

Para ese entonces él ya se encontraba leyendo un libro diario y había escrito sus primeros relatos. El primero de ellos, cuando se lo entregó a su padre, se lo rompió en la cara y le dijo que le prohibía ser escritor.

Lo extraordinario de la historia no es todo esto. Aunque no lo creamos, esto es lo ordinario. Lo extraordinario es que ese pequeño niño haya perseverado y sea ahora el escritor que es. 

Lo que casi siempre sucede es que ese niño se centra en ser exitoso en lo que sus padres y maestros le piden, toma clases particulares, pasa el colegio regularmente, lo mismo la universidad y pierde ese talento que tenía dentro de una forma natural.

Termino esta reflexión con otra imagen, que es al mismo tiempo una invitación para potenciar esas grandes capacidades que tienen nuestros hijos y alumnos.




lunes, 14 de septiembre de 2015

No sabemos interpretar la educación.

Comparto este artículo que habla sobre la realidad de nuestra educación actual. Me alegra inmensamente que cada ve haya más personas que toman conciencia de las falencias de nuestro sistema actual, para que pronto tengamos una renovación. 

viernes, 11 de septiembre de 2015

Educando con mascotas: creer en los niños.

Hace unos días un compañero de trabajo me sugirió que además de estar escribiendo reflexiones tipo artículo en mi blog, sería muy enriquecedor que compartiera experiencias que vivimos a diario. Muchas gracias por esta sugerencia que espero pueda enriquecer a muchos más.

Hace unos meses, una de mis grandes amigas en el colegio en que trabajo, trajo unas crisálidas para mostrarle a los niños el ciclo de vida de la mariposa. Una de ellas no pudo liberar su alita a tiempo y quedó más arrugada que la otra. Así que entre algunas profes nos turnábamos para cuidarla y que pudiera volar cuando finalmente la estirara. Estando con ella mi salón, una de mis alumna me dijo que quería tener una mariposa de mascota en el salón.

A pesar de ser una gran amante de los animales, no la animé mucho, sino que me limité a explicarle que las mariposas por ser animales silvestres, no podían estar en nuesro salón. Me insistió por varios días y siempre le di la misma respuesta.

No me esperaba que a los pocos días llegaría con una mejor idea. Se tomó el trabajo de investigar que animales pueden ser considerados como mascotas y cuáles de ellos podrían estar en un salón de clase. Así que me dijo que ya que no podían ser mariposas tuviéramos un hámster.

Viéndola tan entusiasmada acepté su propuesta, pero con unas cuantas condiciones: primero, ella tendría que gestionar todo el permiso en el colegio para poder tener las mascotas; segundo, el salón tendría que comprometerse con el cuidado de las mascotas y todo lo que implica tenerlas.

En este punto ya comenzó a gustarme la idea, pues vi como podría servirme para enseñarles a los niños muchas cosas sobre la verdadera tenencia de una mascota y además motivar la disciplina, como una colega me sugirió una vez.

Mi alumna conversó con la directora de escuela, quien le dijo que tendría que hablar con la rectora. Para seguir sorprendiéndome, sin cinco de pena se dirigió inmeditamente a su oficina para solicitar el permiso, el cual fue aprobado, con la condición de que hubiera ciertos compromisos de todos los niños, tal y como yo había pensado.

Me comunicó muy contenta la noticia y me dijo que ella hablaría con todos para que se hicieran los compromisos. Al día siguiente, cuando entré al salón, encontré una cartelera escrita por ella en la que se resumían los compromisos que adquirirían:

- No gritar pues los hámsters se pueden asustar y morir.
- No correr porque los podemos tumbar.
- No distraernos en clase con ellos, sino en los tiempo que debe ser.
- Turnarnos en recreo y en los fines de semana para cuidarlos.
- Limpiar la jaula y darles la comida.

Aún no habíamos comprado los hámsters y yo ya había sacado una grande lección para mi vocación como profesora: creer en los niños. Esta aluma se encontraba tan motivada con este proyecto, que ella con la ayuda de sus amigas se encargó de todas las diligencias que fueron necesarias, sin que yo, como su profesora, tuviera que interceder en absolutamente nada.

A partir de ese día, comencé a delegar muchas de las responsabilidades de la vida diaria en un salón, que solía pensar que ellos no podrían hacer bien. Pegué dos afiches gigantes en los que juntos escribimos las diferentes cosas que tenemos que hacer en un salón: pasar la asistencia, actualizar el calendario, recordar las tareas que tienen, velar por el orden, repartir libros, repartir exámenes, cuidar la planta y además las nuevas responsabilidades que venían con los hámsters: limpiar la jaula, servirles la comida, cambiarles el agua, llevarlos a casa los fines de semana.

Una vez más, muchos de los niños me han sorprendido por la forma como se apersonan de las responsabilidades que se les asignan. Así que, aquí va la primera enseñanza que me ha traído educar con mascotas: confiemos en los niños y en todo lo que pueden hacer cuando se cree en ellos y se les pone un proyecto en las manos.

jueves, 23 de julio de 2015

Formando en la autonomía

Piaget en su libro El juicio moral del niño habla de que la finalidad de la educación es el desarrollo de la autonomía.

Por autonomía entendemos la capacidad de gobernarnos a nosotros mismos. Por heteronomía, ser gobernado por los demás.  Muchas veces pensamos que el ser gobernados por nosotros mismos o por los demás, viene de imposiciones extrínsecas a las personas, pero realmente es una forma como se vive la vida: si las decisiones que tomamos obedecen a convicciones personales o al temor a las consecuencias, a ser juzgados, a ser reprendidos.

Si tomamos como ejemplo varios niños de alrededor de siete años, encontraremos que generalmente, todos consideran que mentir es malo. Si les preguntamos que es peor, mentirle a un niño o a un adulto considerarán que es peor mentirle al adulto, porque este se da cuenta cuándo le están diciendo mentiras. Aquí vemos un ejemplo claro de una moral heterónoma. La mentira no está mal por sí misma, sino si el otro se da cuenta de que yo le estoy diciendo mentiras.

Generalmente la moral heterónoma está determinada por las reglas o las personas que tienen la autoridad. La autónoma,  por los acuerdos a los que se llegan con las personas.

Siguiendo el ejemplo de la honestidad, un niño heterónomo considerará que está mal decir mentiras porque el otro se da cuenta y me castiga. La autonomía dicta que no se quiere romper la confianza de la otra persona, porque la relación se ha construido sobre eso. 

El adquirir una moral autónoma, se debe ir formando en los niños, ya que ellos nacen siendo heterónomos. Normalmente tanto padres como maestros solemos formar con el procedimiento castigo - recompensa. Esto fomenta la heteronomía porque los niños actúan es de acuerdo a lo que van a recibir. En una formación en la autonomía se buscará el intercambio de decisiones y el llegar a un acuerdo.

S dice una mentira se le puede castigar. O se le puede decir que lo que él está diciendo no se le puede creer porque... y dar las razones y explicarle que si sigue diciendo mentiras, ya no creerán en él.

El niño que es castigado tratará de hacer lo mismo, pero sin que los papás, profesores, adultos o amigos se den cuenta porque a lo que él teme es al castigo. Inclusive puede llevar al niño a sopesar las consecuencias y decidir que vale la pena hacerlo a pesar del castigo.

En este proceso es muy importante enseñarles a tomar decisiones desde pequeños. Cuando el niño llega del colegio y quiere descansar, preguntarlo cómo quiere hacerlo: quiere jugar con un juguete, quiere ver televisión, quiere comer algo... Obviamente dentro de los parámetros que se tengan establecidos como familia. Qué ropa quiere usar, qué quiere empacar para una salida, cuánto quiere comer.

No se deben ofrecer opciones si finalmente se quiere imponer la propia opinión. Por ejemplo, si se le dice al niño que escoja lo que quiere ponerse, los padres después al ver que usará un pantalón rojo con una camisa naranjada y unos tenis verdes, no pueden decirle que no, porque los criterios no estarán claros para él y sentirá que no importa lo que él decida, finalmente termina haciendo lo que otros quieren. Para evitar este tipo de situaciones, los adultos deben pensar bien qué opciones le van a dar a los niños.

Si tomar gaseosa no es una opción, no se debe preguntar abiertamente al niño qué quiere tomar, pues está la posibilidad que escoja precisamente esto. Se le pueden dar opciones. Hay jugo de maracuyá y de mango. ¿Cuál de los dos quieres?

Esto les irá enseñanado desde pequeños a sopesar opciones y no simplemente a hacer lo que otros les mandan.

Lo mencionado anteriormente no quiere decir que los niños no se deban castigar o sancionar. Un papel igual de importante juega la relación que existe entre la sanción impuesta por el adulto y la falta cometida. Si el niño dice una mentira y lo dejan sin postre, ¿qué relación hay?

En muchas ocasiones cuando un alumno está conversando mucho en clase y no permite el desarrollo de ésta, me acerco y le explico que el estar hablando no le permite ni a él ni a los demás poner atención al tema. Él tiene dos opciones, puede permanecer en el salón de clase respetando a sus compañeros y a su profesor o puede retirarse del salón y seguir hablando en otro espacio. Esto le da la oportunidad de reflexionar sobre su forma de actuar y tomar una decisión no por miedo a que yo lo castigue, sino porque ve que si no lo hace, no puede estar en convivencia con los demás.

Como padres de familia es muy útil tomarse un tiempo de reflexión antes de imponer una sanción, pues muchas veces éstas salen de un momento de rabia o disgusto, pero es muy probable que no esté dejando ningún aprendizaje significativo. Un tiempo de reflexión puede dar el espacio para pensar en algo que esté relacionado con la falta y que le demuestre al niño cómo sus actuaciones lo afectan a él en su relación con los demás.


martes, 30 de junio de 2015

Metodología Montessori

Poco a poco, en el colegio que me encuentro trabajando, me he ido acercando a la metodología Montessori y a medida que la he ido estudiando, he encontrado la respuesta a muchas inquietudes que he tenido en mi vida, no solo como maestra sino también como estudiante.

Como educación siempre he entendido un proceso que debe combinar dos elementos: la formación del niño como persona en cuanto a valores de vida y la formación académica que debe estar centrada en el desarrollo de habilidades intelectivas, ya que los contenidos aprendidos en el colegio tarde o temprano se van a olvidar, pero si se han desarrollado habilidades de análisis, síntesis, juicio, relación, cuando el niño tenga que enfrentarse de nuevo con un tema que quizá olvidó y con nuevos conocimientos, podrá hacerlo satisfactoriamente ya que ha desarrollado las herramientas necesarias.

Me centraré en este escrito en la parte de la formación académica.

Como estudiante y como maestra, he podido observar que la mayoría de las clases que siguen la enseñanza tradicional, después de unos pocos minutos, no logran mantener la atención y el interés de los estudiantes.

Entre los factores que causan esta desmotivación en los alumnos podemos observar:

  • las falencias que tienen los profesores como oradores, dando un discurso tan poco interesante en la forma, que es imposible mantener la atención.

  • los temas que son dictados tienen pocos elementos novedosos, lo que también lleva a perder el interés porque nadie quiere estar mucho tiempo escuchando algo que ya sabe hasta que finalmente encuentre algo que le aporte a su conocimiento.

  • las clases son preparadas y dictadas para un público general en el que siempre se encontrarán tres grupo: un grupo promedio (que es para el que se prepara la clase), un grupo bajo que presenta o dificultades para el aprendizaje o pocos conocimiento previos para enfrentarse al nuevo tema y un grupo avanzado que por sus características personales o familiares ya tiene la mayoría de los conocimientos que van a ser dictados por el profesor. Estos dos últimos grupos, generalmente no sacan nada o casi nada provechoso de las clases.

  • la educación actual con sus metas estandarizadas en pruebas con una calificación cualitativa han llevado a que los diferentes centros educativos se rijan por una metodología que en palabras simples, se puede resumir en copiar, memorizar y plasmar en un taller o en un examen.

Este proceso de memorización está entendido como una repetición de la información hasta lograr una fijación en el cerebro. Y es tan mecánica que, me he encontrado estudiantes que si se les olvida una palabra no saben como seguir dando la información porque no han alcanzado una comprensión del tema, de forma que lo puedan explicar con otras palabras.

A esto hay que sumarle que lo que han memorizado van a tener que plasmarlo en un taller o examen, como mencionaba anteriormente, que va a ser calificado con una nota. Por lo que hay que añadir un grado de estrés que viene de: ser ridiculizado por el profesor si saca mala nota, competitividad con los compañeros por no querer ser el peor o por querer siempre ser el mejor, presión por parte de los padres de familia de que obtengan buenas notas e inclusive por parte de algunos, de obtener la mejor nota.

El estrés al que se ven sometidos los niños con estas calificaciones, los lleva en muchas ocasiones  bloquearse y no ser capaces de transmitir los conocimientos que con tanto esfuerzo han logrado memorizar.

De todas las corrientes educativas que he estudiado a lo largo de mi profesión, conocer ésta me ha llamado poderosamente la atención.

María Montessori fue una educadora, que escribió el libro El Método Montessori en 1912 planteando unos postulados educativos completamente diferentes a los que se utilizaban en la época.
Este método es una forma distinta de ver la educación, en la cual el niño o niña puede desarrollar todas sus potencialidades, a través de la interacción con un ambiente preparado, rico en materiales, infraestructura, afecto y respeto, en el cual el estudiantado tiene la posibilidad de seguir un proceso individual, guiado por profesionales especializados
Uno de los pilares del modelo de escuela Montessori es la autorregulación que generan los estudiantes de su propia actividad en torno al logro de aprendizajes, invitándolos desde pequeños a generar un ambiente de trabajo y respeto, además de ser el alumno quien determina el tiempo necesario según sus capacidades para lograr un determinado objetivo. Se invita a los niños a evaluar constantemente su actividad frente al desarrollo propuesto, promoviendo siempre la optimización del trabajo realizado, generando una capacidad de autocrítica y responsabilidad con su propia persona y con el resto que conforman el grupo de trabajo (Montessori, 1940, citado en La evaluación docente en la pedagogía Montessori: propuesta de un instrumento. Universidad de la Sabana, Bogotá, Colombia, Bermudez y Mendoza, 2008).

Haciendo referencia a los aspectos más importantes mencionados en esta metodología, está la importancia de que el niño realice las cosas por sí mismo, porque sólo así las asimilará y aprenderá como propias.

De esta forma un niño continuará aprendiendo después del tiempo pasado en el colegio, porque tendrá una motivación interior, una curiosidad natural, además del amor al aprendizaje.

De esta forma vemos, que María Montessori no pretendía que la estadía en el colegio fuera un momento para llenar a los estudiantes de información, sino de cultivar su deseo de aprender.
Algunas diferencias entre la metodología tradicional y le Método Montessori:

Método tradicional
Método Montessori
Reciben la educación de manera frontal. Hay un maestro frente al grupo (cuyos integrantes son de la misma edad) y éste se dirige a ellos de manera grupal, por lo que el avance en el programa de estudios es colectivo. Al ser de esta manera, algunos niños se quedan con lagunas en su educación a pesar de la buena voluntad del maestro.
"La meta de la educación debe ser cultivar el deseo natural por aprender”, por lo que se manejan varios grados en cada grupo y existe diversidad de edades. Los niños más grandes ayudan a los pequeños, los cuales a su vez retroalimentan a los mayores con conceptos ya olvidados.
Énfasis en conocimiento memorizado.
Énfasis en estructuras cognoscitivas.
La maestra desempeña un papel dominante y activo en la actividad del salón. El alumno es un participante pasivo en el proceso enseñanza aprendizaje.
La maestra desempeña un papel sin obstáculos en la actividad del salón. El alumno es un participante activo en el proceso enseñanza aprendizaje.
La maestra actúa como la fuerza principal en la disciplina.
El ambiente y el método Montessori alientan la autodisciplina interna.
La enseñanza en grupo es de acuerdo al estilo de enseñanza para adultos.
La enseñanza individualizada y/o en grupo se adapta a cada estilo de aprendizaje según el alumno.
La estructura curricular para el niño está hecha con poco enfoque hacia el interés del niño. La maestra entrega los conceptos al niño directamente. Al niño se le da un tiempo específico, limitando su trabajo.
El niño escoge su propio trabajo de acuerdo a su interés y habilidad. El niño formula sus propios conceptos a partir del material seleccionado (autodidacta). El niño trabaja por el tiempo que requiera en los proyectos o materiales escogidos.
Si el trabajo es corregido, los errores son usualmente señalados por la profesora.
El niño descubre sus propios errores a través de la retroalimentación del material.
El aprendizaje es reforzado externamente por el aprendizaje de memoria, repetición, recompensa o desaliento (anotaciones al libro y/o con las notas)
El aprendizaje es reforzado internamente a través de la repetición de una actividad y de la misma forma el niño recibe el sentimiento del éxito.
Al niño usualmente se le asignan sus propias sillas, insistiendo permanentemente en que se sienten quietos y oigan durante las clases.Pocos materiales para el desarrollo sensorial y enseñanza conceptual de forma, mayoritariamente abstracta.
El niño puede trabajar donde se sienta más confortable, puede moverse libremente y hablar con otros, pero cuidando de no molestar a los demás compañeros. Material multi sensorial para la exploración física y enseñanza conceptual mediante la manipulación concreta.
Los padres voluntarios se reúnen solamente para recaudar dinero o fondos. Y, en general, no participan en el entendimiento del proceso de aprendizaje.
Organiza el programa para los padres en función de que entiendan la filosofía Montessori y participen en el proceso de aprendizaje de sus hijos.


En la época en que los postulados de María Montessori se dieron a conocer, fueron completamente renovadores y deslumbraron a muchos por la sabiduría que escondían. Ahora nos parece muy común escuchar hablar de esta metodología.

Espero que estas reflexiones lleven a muchos maestros, trabajen en un colegio Montessori o no, a preguntarnos qué oportunidades les estamos dando a nuestros alumnos para que aprendan a su propio ritmo y especialmente, si estamos despertando en ellos un gran amor por el aprendizaje.

lunes, 13 de abril de 2015

Desarrollando la síntesis y realizando mapas mentales

Quisiera terminar esta serie de artículos sobre metodologías de estudio conversando sobre unos pasos esenciales. La síntesis y la elaboración de mapas conceptuales.

Sintetizar no es encontrar la idea principal. Es saber diferenciar las partes esenciales de las accidentales. 

Las esenciales son aquellas que si las quitamos se pierde el sentido del texto, algo nos queda inconcluso, incompleto, falta claridad o algunos datos del tema. Las accidentales, se pueden quitar y el tema sigue estando completo.

La síntesis se debe realizar después de haber leído y analizado el texto para poder tener una buena comprensión y que se puedan separar las ideas esenciales y las accidentales.

Las siguientes preguntas que nos ayudarán a sintetizar el tema:

1. Ir tomando las ideas expresadas en los diferentes párrafos y preguntarnos: ¿Si quito esta idea del texto (del tema, de la lección) cambia el objetivo del texto  y el texto como tal? Si se altera, esta idea es esencial, sino se altera es accidental.

2. ¿Cuál es el orden que estas ideas deben tener para que podamos tener la comprensión del tema? ¿Qué pasa si altero el orden?

3. ¿De acuerdo a la selección anterior, ¿cómo puedo expresar cada idea esencial de la forma más concisa sin perder precisión y claridad en el significado?

Una excelente forma de realizar una síntesis de un tema estudiado es realizar un mapa conceptual o mental. Esto se puede realizar de un tema que se ha estudiado, al finalizar un período e inclusive terminando toda una materia para tener la visión global de todo lo estudiado.

El objetivo de los mapas mentales es mostrar la estructura del tema estudiado, sus partes esenciales con el orden o jerarquía que tienen y los elementos principales de cada parte.

Unos pasos que nos pueden ayudar a elaborar un mapa mental:

1. Elegir un título. Este puede ser el de la materia como tal o uno que después de haber estudiado el tema se considera la engloba mejor, deja más claro el objetivo.

2. Se debe dividir en partes, ya que al dividirlo se va formando una estructura que ayuda a memorizarlo. Estas divisiones deben mostrar el orden lógico del tema. Aquí de nuevo puede ser muy útil el uso de colores. El título de cada parte puede ir con un mismo color y los subtítulos o lo más importante de cada una de estas partes puede ir con otro, de forma que la mente se acostumbre a identificarlos por estos colores.

3. Se deben poner palabras claves de cada uno de los temas o de las partes que están plasmados. Escribir dentro de cada división la información más importante: fechas, nombres, términos, definiciones, conceptos específicos. 

4. Debe ser claro, fácil de leer y simple en la forma que se utiliza, de manera que se pueda captar sólo con un vistazo la esencia y estructura orgánica completa.

Espero que estas ideas hayan sido de su ayuda y, como el aprendizaje no es algo estático, a mediad que vayan surgiendo nuevas ideas, las iré compartiendo con ustedes.




martes, 10 de marzo de 2015

Desarrollando el análisis

En la entrada anterior, enumeré brevemente unos pasos que considero son útiles en el momento de estudiar. Quiero dedicar estas entradas posteriores a profundizar en algunos de los pasos, buscando dar más claridad en la aplicación de estos.

El día de hoy nos centraremos en la habilidad de analizar.

El análisis busca, por decirlo con unas palabras sencillas, que la persona que se sienta a estudiar no llegue directamente a memorizar como un acto de repetición hasta que la información le quede fijada en la memoria, sino jugar con la información, manejarla, moverla de un lado a otro para hacerla familiar, comprensible, propia.

Cuando llegamos al momento del análisis, ya se han realizado dos lecturas previas del tema, una en la que se miraron los títulos y subtítulos para tener una visión general y una segunda en la que se leyó el tema completamente para tener toda la información o al menos una idea de ésta.

Se podría decir que analizar es ver los diversos elementos y aspectos que contiene un todo: desentrañar con la reflexión las implicaciones, causas, consecuencias, relaciones, reconocer el lugar de una parte en el todo significativo al que pertenece.

Iré enumerando unos pasos- preguntas que pueden ayudar al análisis.

1. ¿De qué se trata el tema?
Estoy estudiando el sistema circulatorio. Estoy estudiando los deberes y los derechos de los niños. 

2. ¿Desde qué punto de vista lo estamos considerando (filosófico, histórico, científico, religioso)?
Por ejemplo, la segunda guerra mundial, se puede pensar inmediatamente que se ve desde el punto de vista histórico. Pero este no es el único. También lo puedo ver desde el punto de vista moral, pues puedo emitir juicios sobre las actuaciones de algunos personajes, sobre hechos, sobre las consecuencias de la guerra.

3. ¿Qué objetivo persigue, es decir, qué nuevo conocimiento he de tener al final del mismo?
Finalizando el estudio debo tener claras las necesidades básicas de los animales sin las cuales no pueden sobrevivir.

4. ¿Cuáles son las partes de las que está compuesto el tema?
Los estados de la materia son el sólido, líquido y gaseoso. De cada uno debo estudiar una definición y ejemplos. Además debo estudiar los cambios que se pueden dar en la materia.

5. ¿Si me faltara alguna de las partes perdería sentido el contenido?
Si al estudiar la guerra quito la parte de las causas, eso puede impedir que yo comprenda cómo se dieron los hechos, por qué un país actuó de tal o cual manera.

6. ¿Hay algunos términos específicos que no pueda suplir por otros?
Al estudiar la clasificación de los animales, no puedo reemplazar la palabra mamífero por otra diferente. Es un término que debo aprender y que debo emplear al referirme a este tipo de animales. Pero en esta misma clasificación, podría explicar que las crías nacen de la mamá, las da a luz, son paridas. Estas frases están explicando lo mismo y muestra asimilación de la información.

7. ¿Qué relación tienen las ideas entre sí y con el tema en general?
Si estudio los estados de la materia sólido, líquido, gaseoso, los tres se relacionan porque muestran el movimiento de las moléculas en la materia y de acuerdo a cómo es este movimiento se clasifica de una determinada manera.

8. Puedo preguntarme antes de sentarme a estudiar el texto, ¿qué sé de este tema (cuánto asimilé de la clase o cuánto sé por programas que he visto, conversaciones, etc.? Y después de leerlo ver qué conocimientos eran ciertos, cuáles erróneos, cuáles he ampliado con esta información.

Estas son unas pocas ideas para mostrar cómo podemos darle un manejo a la información, jugar con ella y de esta forma irla entendiendo mejor para hacerla propia. No limitarnos simplemente a memorizarla.

Los invito a que lo ensayen y compartan los resultados que vayan teniendo.

viernes, 27 de febrero de 2015

Una idea sobre metodologías de estudio

Hace unos años, realicé una publicación sobre la forma de estudio. Quiero tomar esta entrada y volverla a publicar con algunas nuevas ideas y experiencias que me han ido enriqueciendo en estos años.

Vi la necesidad de escribir esta entrada en el momento en que me acercaba a los estudiantes mientras realizaban un examen y veía que no sabían cómo responder una o más preguntas. Lo primero que uno piensa como profesor es que los niños no estudiaron para el examen. Pero en el momento de cuestionarlos sobre esto, la mayoría de las veces los estudiantes si habían dedicado un tiempo para repasar el tema. Así que la dificultad se encontraba, no en dedicar tiempo al estudio, sino en la forma en que estaba haciendo.

He indagado en los hábitos y metodologías de estudios de los niños y frecuentemente ellos simplemente leen y creen que con eso es suficiente porque mientras lo hacen entienden todo. Pero a la hora de responder una pregunta, no saben cómo hacerlo.

Es necesario verificar la información. Que los niños una vez terminen de estudiar expresen lo que han aprendido, porque es sólo en este momento en que se puede hablar de que algo se ha adquirido.

Evidentemente existen muchas metodologías de estudio. En esta oportunidad quiero compartir una que yo he utilizado y que me ha brindado muy buenos resultados.

En esta entrada enumeraré brevemente cada uno de los pasos que se siguen y en posteriores entradas estaré profundizando en algunos de los pasos:

1. Lectura rápida: se da una ojeada a los títulos y subtítulos, para formarse una idea general de lo que se va a estudiar. Es muy conveniente usar resaltadores de diferentes colores y darle a cada color una función. Por ejemplo, los títulos y subtítulos se subrayarán con rosado. De esta forma el cerebro se va acostumbrando a que si busca este color, tendrá la idea general del tema. 

2. Lectura detallada: se lee todo el material para formar una comprensión global. Esta es una lectura lenta a la que de debe dedicar tiempo ya que es necesario que a medida que se va realizando, se entienda lo que dice cada párrafo en concreto y cómo se relaciona o que le aporta al tema en general. Se debe entender la relación que hay entre cada uno de los párrafos. Dentro de esta lectura se desarrolla una habilidad del pensamiento conocida como el análisis.

Es muy útil que en este paso se tome un resaltador de otro color y con él se subrayen las ideas principales y las secundarias que soportan las principales. Algunas personas, utilizan dos resaltadores diferentes, uno para las ideas principales o definiciones y otro para las secundarias. Si para los títulos y subtítulos utilizamos el rosado, para las ideas principales, se podría utilizar el azul y para las secundarias el amarillo. Realmente los colores no importan, lo que es importante es que siempre sea el mismo color, para lo mismo.

3. Sintetizar: el estudiante debe saber decir en pocas palabras lo principal del tema, sin dejar de lado ninguna de sus partes fundamentales, pero sin entrar en detalles. Una forma muy útil de sintetizar la información, es plasmándola en un mapa mental o conceptual. Los mapas conceptuales tiene además una gran fortaleza y es que que dan mucha estructura mental

4. Memorización de los contenidos: en la que no se debe saber en general de qué se trata el tema, sino también los detalles. Aunque este paso se pone en el cuarto lugar, en realidad se ha estado trabajando a lo largo de todo el proceso. Mientras se lee, analiza y sintetiz la información  gran parte de la información se va memorizando. Este paso, es más una verificación de cuánto se ha aprendido. Y la mejor manera de comprobarlo es por medio de preguntas o tratando de explicar el tema. Es decir, por medio de la expresión.

Cuando el estudiante comience a contestar las preguntas, se va a dar cuenta que hay algunas que no es capaz de responder… Ahí debe detenerse, volver a leerlo, analizarlo y sintetizarlo. Y nuevamente comprobar si ahora sí lo puede expresar con claridad.

Muchas veces este ejercicio de expresión de los temas, se da en el momento del examen… Tristemente es en ese momento en que el estudiante se da cuenta que hay cosas que aún no ha memorizado.

Lo ideal sería que esto se diera en el momento del estudio cuando el niño aún tiene algo qué hacer para memorizar los temas, poderlos expresar y ser exitoso en sus exámenes.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Formando en la responsabilidad. Tareas.

Continuemos con las reflexiones sobre la formación en la responsabilidad.

En una entrada pasada conversamos en cómo ir formando este valor en los niños siguiendo unos pasos concretos. Ese día les comentaba que es muy importante definir en familia los aspectos concretos en los que queremos formar a nuestros niños y que estos no sean muchos, porque como dice el dicho, el que mucho abarca poco aprieta.

Sin duda alguna, la responsabilidad más grande que tienen los niños es el colegio. Así que la realización de las tareas debería ser un punto fundamental en la formación de este valor en todos los niños.

Hoy quiero compartir con ustedes algunas ideas y estrategias que he ido aprendiendo a lo largo de mi vida como docente, muchas de ellas compartidas por maravillosas familias que logran que sus hijos asimilen esta responsabilidad de forma admirable.

Realizar un horario de tareas que se deba respetar. Para los niños todos los apoyos visuales son supremamente importantes, por lo que este horario debe estar escrito y pegado en un lugar visible para el niño.

La sugerencia que les doy es la siguiente:

1. 3:30 Cambiarse.
2.  3:45 Tomar el algo.
3. 4:00 Hacer tareas.
4. 5:00 Tiempo de diversión.

Es muy importante marcar unas horas de trabajo claras de acuerdo a la edad (por ejemplo, para un niño de primero no debe ser más de una hora, mientras que un alumno de sexto, es probable que tenga que dedicar alrededor de dos horas)

Aclararles que si se quedan mucho tiempo en el punto 3... no van a poder pasar al 4, que es obviamente su parte preferida.

Muchos padres de familia no están en casa en el momento en que los niños tiene este tiempo asignado de tarea. Aquí es muy importante realizar una llamada para recordarle que debe sentarse a realizar su tarea, más adelante a preguntarle si ya lo está haciendo y cuando este hábito ya se vea muy consolidado, llamar a la hora en que más o menos debe estar terminando para preguntarle cómo le fue.

El estudiante es el encargado de realizar las tareas y por lo tanto su responsabilidad comienza desde el momento en que debe empacar los materiales para realizarla.

Lo ideal es que el estudiante empaque en el momento en que las clases se termina. Algunas veces en esto se encuentran dificultades porque el niño olvida traer sus materiales. Algunos tips prácticos que pueden ayudarles:

1. Pegar un post -it en la agenda recordándole al niño lo que debe empacar. Cuando el niño llegue al colegio debe despegarlo de la agenda y pegarlo en su escritorio para mirarlo al final del día y empacar lo que corresponde.

2. En casos en que los estudiantes tienen más dificultades para recordar lo que deben empacar, se recomienda que el estudiante en vez de tener los útiles escolares en el colegio y empacar las tareas, lo haga al contrario. Que mantenga todos sus útiles en la casa y cada día de acuerdo al horario lleve al colegio lo que necesita.

La parte más importante en esta formación, es que los papás aprendamos a no involucrarnos más de lo debido. Quiero citar aquí a María Montessori con una frase que debe ser el espíritu presente siempre en la formación de este hábito:

“Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.”

Si el niño olvida los materiales, el padre de familia no puede suplir esta falta llamando a un amiguito para que se lo preste o para sacarle fotocopia o mandar una nota a la profesora pidiéndole que le dé plazo para entregarlo después.

Lo más importante es que el estudiante asuma la falta que cometió de forma que vea que lo que él hace tiene una consecuencia y que sean estas consecuencias las que le enseñen a ser responsable.

¿Cuáles podrían ser estas posibles consecuencias?

Que el niño se quede en un descanso realizando la tarea. Que el mismo niño sea el que hable con el profesor para ver si le puede dar otra oportunidad de realizarla. En caso que las tareas tengan una calificación numérica, que el niño asuma la nota que va a sacar por no haber presentado la tarea.

Sé que en un primer momento esto puede ser difícil como papás, pero si el padre de familia interfiere le da el mensaje al niño de que aunque él no haga nada, no hay problema, sus papás lo van a hacer por él. Y esto es mucho más cómodo para todos.

Termino estas reflexiones invitándolos a todos a ser muy constantes en la formación de sus hijos y por supuesto, a que compartan las herramientas y estrategias que les han ayudado.


martes, 10 de febrero de 2015

Estrategias para mejorar la disciplina

Siempre había considerado como la principal meta y objetivo de mi vocación como docente, la formación de mis estudiantes como personas. Sin embargo, este año he comenzado a participar de un curso llamado ¿Cómo crear una cultura de pensamiento en el aula? impartido por Fundacies.org que me ha abierto una nueva ventana para mis expectativas: que los estudiantes aprendan a pensar de una manera profunda y creativa acerca de problemas complejos. O simplemente, que los estudiantes aprendan a pensar. 

Esta nueva idea se ha encendido como una nueva luz en mi interior. Pero me he encontrado con la dificultad de la personalidad particular de mi salón de clase. 


A lo largo de mis años como docente he tenido cursos con diferentes personalidades. El curso que he encontrado este año, es un salón que su personalidad se podría describir como inquieta, activa, inquisitiva, con dificultad para seguir las normas y las rutinas establecidas.


Una de las sugerencias más valiosas que recibí por parte de las encargadas del curso Patricia León y María Ximena Barrera, fue que no se pueden crear rutinas de pensamiento, si nos desgastamos toda la clase en rutinas de disciplina. 


Pero esto se puede ver del lado contrario. Es imposible fomentar una rutina de pensamiento, si no tenemos rutinas de disciplina.


Para poder comenzar con estas rutinas, estuve pensando en una estructura en el salón de clase que permitiera que los estudiantes tuvieran una mejor disciplina. 


En esta entrada de hoy, quiero compartir la estrategia que he diseñado, pero también pedirle a mis compañeros docentes, directores, formadores, que compartan sus diferentes experiencias para tener más herramientas que puedan colaborarnos.


He comenzado a trabajar en mi salón siguiendo el trabajo por grupos. Es ideal que sea el docente el que escoja los grupos buscando que queden distribuidos equitativamente: niños con grandes capacidades a nivel intelectual, niños con dificultades de aprendizaje, niños con una buena disciplina y seguimiento de instrucciones y niños con dificultades en este aspecto. 


Para que los estudiantes comiencen a sentir el grupo como suyo y no sólo como una imposición, es bueno darles un tiempo para que lo personalicen: ellos le pusieron el nombre y realizaron un dibujo distintivo que tendrán pegado en su escritorio. 


Cada equipo debe tener un líder. En algunas ocasiones será escogido por los miembros del equipo y otras veces por el docente de acuerdo a lo que vea prioritario trabajar. En un primer momento, dado mi objetivo, yo seleccioné los líderes escogiendo aquellos niños que han mostrado mayores dificultades disciplinares buscando que la responsabilidad que tienen de su equipo, les ayude a estar más atentos en las clases. 


Las responsabilidades de los líderes son: velar por el silencio de su grupo poniéndose de pie y haciendo la señal de silencio, velar porque todos los miembros de su equipo estén trabajando adecuadamente ya sea ofreciéndose a ayudarle o informándole a la profesora de la dificultad, repartir y recoger los materiales y recoger los trabajos al final de la clase si es necesario. En este punto, cada profesor puede determinar las necesidades de su grupo para escoger las responsabilidades de sus líderes.


Es importante que el trabajo tenga una motivación y apoyo visual.  Yo escogí utilizar una página y aplicación llamada classdojo en la que se escriben los equipos y se le pueden dar o quitar puntos a los niños, de acuerdo al cumplimiento de las reglas de clase. 


Es importante que el equipo ganador tenga un reconocimiento al final de la semana para que no se pierda la motivación en el trabajo. Yo les he dicho que serán los ayudantes del salón la siguiente semana siendo encargados de prender la luz, abrir la puerta, regar la planta y las responsabilidades generales. 


Los niños han comenzado muy motivados este trabajo, por lo que los invito a usarlo y como decía anteriormente, a compartir experiencias que nos puedan enriquecer a todos.


Más adelante les estaré contando cómo continúa mi experiencia y si esto me permite dedicar más tiempo a fomentar las rutinas de pensamiento.


lunes, 9 de febrero de 2015

Formando en la responsabilidad

De las primeras nuevas experiencias que tuve al comenzar a trabajar en el colegio Montessori, fue encontrarme con un discurso totalmente diferente con respecto a la responsabilidad.

Por supuesto que todas las instituciones en las que he trabajado hablan de este valor y de la importancia de formarlo en la vida de los estudiantes.

Lo que encontré diferente, fue que el colegio ofrece unos medios muy concretos e insiste en ellos a lo largo del año para que realmente sea un logro que los niños puedan trabajar de forma concreta tanto en la casa como en el colegio.

Quisiera compartir en esta entrada y probablemente en las siguientes, algunas ideas que plantea el colegio con algunos apuntes personales, esperando que pueda ser de ayuda para muchos de ustedes.

La responsabilidad es un hábito que debemos formar en los niños con acciones concretas, tal como le enseñamos al niño a amarrarse los zapatos. Nunca he visto un padre de familia que se acerque a sus hijos y les dé un discurso sobre la forma de amarrarse los zapatos... Y no lo hacen porque saben perfectamente bien que el niño se quedaría mirándolos con cara extrañada sin tener ni la más mínima idea de lo que tienen que hacer.

Cuando vamos a enseñarles esta acción, generalmente el padre se sienta en el piso con el niño con un zapato en la mano. Le pide que observe mientras él mismo se amarra el zapato. Luego le va guiando sus manitos para que el niño sepa que debe hacer primero una orejita, luego darle la vuelta y entrar por el agujero. Invita al niño a que lo haga mientras observa si está siguiendo alguno de los pasos de forma equivocada para corregirlo. Y finalmente lo supervisa hasta que está seguro que lo hace adecuadamente.

Pero muchas veces cuando queremos que el niño sea más responsable, nos limitamos a echarle cantaleta, y perdón la expresión, repitiéndole una y otra vez que él debe ser responsable.

Si no le damos el discurso cuando queremos que aprenda a amarrarse el zapato, ¿por qué si lo hacemos cuando queremos formarlo en la responsabilidad?

Decirle a un niño que sea responsable es lo mismo que decirle nada. Los niños tienen un pensamiento muy concreto y el término responsabilidad es supremamente abstracto para ellos.

Para formarlos en este hábito, les sugiero una serie de pasos que pueden ayudarlos:

1. Seleccionar una acción concreta en la que se quiere formar al niño en la responsabilidad. Por ejemplo, que siempre que se quite la ropa la lleve a la cocina a la canasta de la ropa sucia.

2. Mostrarle al niño cómo debe hacerlo. El padre de familia recoge la ropa y camina con el niño a la cocina, le muestra donde está la canasta y echa la ropa allí.

3. Al día siguiente le recuerda el hábito y supervisa cómo lo realiza para asegurarse que lo está realizando adecuadamente.

4. El niño lo sigue realizando el sólo y el adulto está pendiente para ver que su realización sea correcta y que lo haga siempre.

Es muy importante que como maestros o como padres de familia seleccionemos unos cuantos puntos, pocos y concretos y obviamente los que consideremos más importantes. No se le pude dar a un niño de seis años una lista de diez responsabilidades y esperar que las empiece a cumplir todas en el mismo momento. Éstas deben ir aumentando paulatinamente y a  medida que el niño ya ha asimilado y hecho parte de su vida las anteriores.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Retomando las reflexiones...

En el mes de enero he comenzado a trabajar en el Colegio Montessori de la ciudad de Envigado. 

Definitivamente un nuevo espacio de trabajo es una puerta inmensa para el crecimiento personal y profesional y fue la principal razón por la que busqué un cambio laboral en mi vida.

Afortunadamente estas primeras semanas no me han desilusionado en mi propósito.

Por esto, vuelvo a sacarme unos minutos para compartir mis reflexiones y experiencias esperando que éstas puedan ayudar a alguien en su gran tarea y misión de educador.