lunes, 13 de abril de 2015

Desarrollando la síntesis y realizando mapas mentales

Quisiera terminar esta serie de artículos sobre metodologías de estudio conversando sobre unos pasos esenciales. La síntesis y la elaboración de mapas conceptuales.

Sintetizar no es encontrar la idea principal. Es saber diferenciar las partes esenciales de las accidentales. 

Las esenciales son aquellas que si las quitamos se pierde el sentido del texto, algo nos queda inconcluso, incompleto, falta claridad o algunos datos del tema. Las accidentales, se pueden quitar y el tema sigue estando completo.

La síntesis se debe realizar después de haber leído y analizado el texto para poder tener una buena comprensión y que se puedan separar las ideas esenciales y las accidentales.

Las siguientes preguntas que nos ayudarán a sintetizar el tema:

1. Ir tomando las ideas expresadas en los diferentes párrafos y preguntarnos: ¿Si quito esta idea del texto (del tema, de la lección) cambia el objetivo del texto  y el texto como tal? Si se altera, esta idea es esencial, sino se altera es accidental.

2. ¿Cuál es el orden que estas ideas deben tener para que podamos tener la comprensión del tema? ¿Qué pasa si altero el orden?

3. ¿De acuerdo a la selección anterior, ¿cómo puedo expresar cada idea esencial de la forma más concisa sin perder precisión y claridad en el significado?

Una excelente forma de realizar una síntesis de un tema estudiado es realizar un mapa conceptual o mental. Esto se puede realizar de un tema que se ha estudiado, al finalizar un período e inclusive terminando toda una materia para tener la visión global de todo lo estudiado.

El objetivo de los mapas mentales es mostrar la estructura del tema estudiado, sus partes esenciales con el orden o jerarquía que tienen y los elementos principales de cada parte.

Unos pasos que nos pueden ayudar a elaborar un mapa mental:

1. Elegir un título. Este puede ser el de la materia como tal o uno que después de haber estudiado el tema se considera la engloba mejor, deja más claro el objetivo.

2. Se debe dividir en partes, ya que al dividirlo se va formando una estructura que ayuda a memorizarlo. Estas divisiones deben mostrar el orden lógico del tema. Aquí de nuevo puede ser muy útil el uso de colores. El título de cada parte puede ir con un mismo color y los subtítulos o lo más importante de cada una de estas partes puede ir con otro, de forma que la mente se acostumbre a identificarlos por estos colores.

3. Se deben poner palabras claves de cada uno de los temas o de las partes que están plasmados. Escribir dentro de cada división la información más importante: fechas, nombres, términos, definiciones, conceptos específicos. 

4. Debe ser claro, fácil de leer y simple en la forma que se utiliza, de manera que se pueda captar sólo con un vistazo la esencia y estructura orgánica completa.

Espero que estas ideas hayan sido de su ayuda y, como el aprendizaje no es algo estático, a mediad que vayan surgiendo nuevas ideas, las iré compartiendo con ustedes.




martes, 10 de marzo de 2015

Desarrollando el análisis

En la entrada anterior, enumeré brevemente unos pasos que considero son útiles en el momento de estudiar. Quiero dedicar estas entradas posteriores a profundizar en algunos de los pasos, buscando dar más claridad en la aplicación de estos.

El día de hoy nos centraremos en la habilidad de analizar.

El análisis busca, por decirlo con unas palabras sencillas, que la persona que se sienta a estudiar no llegue directamente a memorizar como un acto de repetición hasta que la información le quede fijada en la memoria, sino jugar con la información, manejarla, moverla de un lado a otro para hacerla familiar, comprensible, propia.

Cuando llegamos al momento del análisis, ya se han realizado dos lecturas previas del tema, una en la que se miraron los títulos y subtítulos para tener una visión general y una segunda en la que se leyó el tema completamente para tener toda la información o al menos una idea de ésta.

Se podría decir que analizar es ver los diversos elementos y aspectos que contiene un todo: desentrañar con la reflexión las implicaciones, causas, consecuencias, relaciones, reconocer el lugar de una parte en el todo significativo al que pertenece.

Iré enumerando unos pasos- preguntas que pueden ayudar al análisis.

1. ¿De qué se trata el tema?
Estoy estudiando el sistema circulatorio. Estoy estudiando los deberes y los derechos de los niños. 

2. ¿Desde qué punto de vista lo estamos considerando (filosófico, histórico, científico, religioso)?
Por ejemplo, la segunda guerra mundial, se puede pensar inmediatamente que se ve desde el punto de vista histórico. Pero este no es el único. También lo puedo ver desde el punto de vista moral, pues puedo emitir juicios sobre las actuaciones de algunos personajes, sobre hechos, sobre las consecuencias de la guerra.

3. ¿Qué objetivo persigue, es decir, qué nuevo conocimiento he de tener al final del mismo?
Finalizando el estudio debo tener claras las necesidades básicas de los animales sin las cuales no pueden sobrevivir.

4. ¿Cuáles son las partes de las que está compuesto el tema?
Los estados de la materia son el sólido, líquido y gaseoso. De cada uno debo estudiar una definición y ejemplos. Además debo estudiar los cambios que se pueden dar en la materia.

5. ¿Si me faltara alguna de las partes perdería sentido el contenido?
Si al estudiar la guerra quito la parte de las causas, eso puede impedir que yo comprenda cómo se dieron los hechos, por qué un país actuó de tal o cual manera.

6. ¿Hay algunos términos específicos que no pueda suplir por otros?
Al estudiar la clasificación de los animales, no puedo reemplazar la palabra mamífero por otra diferente. Es un término que debo aprender y que debo emplear al referirme a este tipo de animales. Pero en esta misma clasificación, podría explicar que las crías nacen de la mamá, las da a luz, son paridas. Estas frases están explicando lo mismo y muestra asimilación de la información.

7. ¿Qué relación tienen las ideas entre sí y con el tema en general?
Si estudio los estados de la materia sólido, líquido, gaseoso, los tres se relacionan porque muestran el movimiento de las moléculas en la materia y de acuerdo a cómo es este movimiento se clasifica de una determinada manera.

8. Puedo preguntarme antes de sentarme a estudiar el texto, ¿qué sé de este tema (cuánto asimilé de la clase o cuánto sé por programas que he visto, conversaciones, etc.? Y después de leerlo ver qué conocimientos eran ciertos, cuáles erróneos, cuáles he ampliado con esta información.

Estas son unas pocas ideas para mostrar cómo podemos darle un manejo a la información, jugar con ella y de esta forma irla entendiendo mejor para hacerla propia. No limitarnos simplemente a memorizarla.

Los invito a que lo ensayen y compartan los resultados que vayan teniendo.

viernes, 27 de febrero de 2015

Una idea sobre metodologías de estudio

Hace unos años, realicé una publicación sobre la forma de estudio. Quiero tomar esta entrada y volverla a publicar con algunas nuevas ideas y experiencias que me han ido enriqueciendo en estos años.

Vi la necesidad de escribir esta entrada en el momento en que me acercaba a los estudiantes mientras realizaban un examen y veía que no sabían cómo responder una o más preguntas. Lo primero que uno piensa como profesor es que los niños no estudiaron para el examen. Pero en el momento de cuestionarlos sobre esto, la mayoría de las veces los estudiantes si habían dedicado un tiempo para repasar el tema. Así que la dificultad se encontraba, no en dedicar tiempo al estudio, sino en la forma en que estaba haciendo.

He indagado en los hábitos y metodologías de estudios de los niños y frecuentemente ellos simplemente leen y creen que con eso es suficiente porque mientras lo hacen entienden todo. Pero a la hora de responder una pregunta, no saben cómo hacerlo.

Es necesario verificar la información. Que los niños una vez terminen de estudiar expresen lo que han aprendido, porque es sólo en este momento en que se puede hablar de que algo se ha adquirido.

Evidentemente existen muchas metodologías de estudio. En esta oportunidad quiero compartir una que yo he utilizado y que me ha brindado muy buenos resultados.

En esta entrada enumeraré brevemente cada uno de los pasos que se siguen y en posteriores entradas estaré profundizando en algunos de los pasos:

1. Lectura rápida: se da una ojeada a los títulos y subtítulos, para formarse una idea general de lo que se va a estudiar. Es muy conveniente usar resaltadores de diferentes colores y darle a cada color una función. Por ejemplo, los títulos y subtítulos se subrayarán con rosado. De esta forma el cerebro se va acostumbrando a que si busca este color, tendrá la idea general del tema. 

2. Lectura detallada: se lee todo el material para formar una comprensión global. Esta es una lectura lenta a la que de debe dedicar tiempo ya que es necesario que a medida que se va realizando, se entienda lo que dice cada párrafo en concreto y cómo se relaciona o que le aporta al tema en general. Se debe entender la relación que hay entre cada uno de los párrafos. Dentro de esta lectura se desarrolla una habilidad del pensamiento conocida como el análisis.

Es muy útil que en este paso se tome un resaltador de otro color y con él se subrayen las ideas principales y las secundarias que soportan las principales. Algunas personas, utilizan dos resaltadores diferentes, uno para las ideas principales o definiciones y otro para las secundarias. Si para los títulos y subtítulos utilizamos el rosado, para las ideas principales, se podría utilizar el azul y para las secundarias el amarillo. Realmente los colores no importan, lo que es importante es que siempre sea el mismo color, para lo mismo.

3. Sintetizar: el estudiante debe saber decir en pocas palabras lo principal del tema, sin dejar de lado ninguna de sus partes fundamentales, pero sin entrar en detalles. Una forma muy útil de sintetizar la información, es plasmándola en un mapa mental o conceptual. Los mapas conceptuales tiene además una gran fortaleza y es que que dan mucha estructura mental

4. Memorización de los contenidos: en la que no se debe saber en general de qué se trata el tema, sino también los detalles. Aunque este paso se pone en el cuarto lugar, en realidad se ha estado trabajando a lo largo de todo el proceso. Mientras se lee, analiza y sintetiz la información  gran parte de la información se va memorizando. Este paso, es más una verificación de cuánto se ha aprendido. Y la mejor manera de comprobarlo es por medio de preguntas o tratando de explicar el tema. Es decir, por medio de la expresión.

Cuando el estudiante comience a contestar las preguntas, se va a dar cuenta que hay algunas que no es capaz de responder… Ahí debe detenerse, volver a leerlo, analizarlo y sintetizarlo. Y nuevamente comprobar si ahora sí lo puede expresar con claridad.

Muchas veces este ejercicio de expresión de los temas, se da en el momento del examen… Tristemente es en ese momento en que el estudiante se da cuenta que hay cosas que aún no ha memorizado.

Lo ideal sería que esto se diera en el momento del estudio cuando el niño aún tiene algo qué hacer para memorizar los temas, poderlos expresar y ser exitoso en sus exámenes.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Formando en la responsabilidad. Tareas.

Continuemos con las reflexiones sobre la formación en la responsabilidad.

En una entrada pasada conversamos en cómo ir formando este valor en los niños siguiendo unos pasos concretos. Ese día les comentaba que es muy importante definir en familia los aspectos concretos en los que queremos formar a nuestros niños y que estos no sean muchos, porque como dice el dicho, el que mucho abarca poco aprieta.

Sin duda alguna, la responsabilidad más grande que tienen los niños es el colegio. Así que la realización de las tareas debería ser un punto fundamental en la formación de este valor en todos los niños.

Hoy quiero compartir con ustedes algunas ideas y estrategias que he ido aprendiendo a lo largo de mi vida como docente, muchas de ellas compartidas por maravillosas familias que logran que sus hijos asimilen esta responsabilidad de forma admirable.

Realizar un horario de tareas que se deba respetar. Para los niños todos los apoyos visuales son supremamente importantes, por lo que este horario debe estar escrito y pegado en un lugar visible para el niño.

La sugerencia que les doy es la siguiente:

1. 3:30 Cambiarse.
2.  3:45 Tomar el algo.
3. 4:00 Hacer tareas.
4. 5:00 Tiempo de diversión.

Es muy importante marcar unas horas de trabajo claras de acuerdo a la edad (por ejemplo, para un niño de primero no debe ser más de una hora, mientras que un alumno de sexto, es probable que tenga que dedicar alrededor de dos horas)

Aclararles que si se quedan mucho tiempo en el punto 3... no van a poder pasar al 4, que es obviamente su parte preferida.

Muchos padres de familia no están en casa en el momento en que los niños tiene este tiempo asignado de tarea. Aquí es muy importante realizar una llamada para recordarle que debe sentarse a realizar su tarea, más adelante a preguntarle si ya lo está haciendo y cuando este hábito ya se vea muy consolidado, llamar a la hora en que más o menos debe estar terminando para preguntarle cómo le fue.

El estudiante es el encargado de realizar las tareas y por lo tanto su responsabilidad comienza desde el momento en que debe empacar los materiales para realizarla.

Lo ideal es que el estudiante empaque en el momento en que las clases se termina. Algunas veces en esto se encuentran dificultades porque el niño olvida traer sus materiales. Algunos tips prácticos que pueden ayudarles:

1. Pegar un post -it en la agenda recordándole al niño lo que debe empacar. Cuando el niño llegue al colegio debe despegarlo de la agenda y pegarlo en su escritorio para mirarlo al final del día y empacar lo que corresponde.

2. En casos en que los estudiantes tienen más dificultades para recordar lo que deben empacar, se recomienda que el estudiante en vez de tener los útiles escolares en el colegio y empacar las tareas, lo haga al contrario. Que mantenga todos sus útiles en la casa y cada día de acuerdo al horario lleve al colegio lo que necesita.

La parte más importante en esta formación, es que los papás aprendamos a no involucrarnos más de lo debido. Quiero citar aquí a María Montessori con una frase que debe ser el espíritu presente siempre en la formación de este hábito:

“Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.”

Si el niño olvida los materiales, el padre de familia no puede suplir esta falta llamando a un amiguito para que se lo preste o para sacarle fotocopia o mandar una nota a la profesora pidiéndole que le dé plazo para entregarlo después.

Lo más importante es que el estudiante asuma la falta que cometió de forma que vea que lo que él hace tiene una consecuencia y que sean estas consecuencias las que le enseñen a ser responsable.

¿Cuáles podrían ser estas posibles consecuencias?

Que el niño se quede en un descanso realizando la tarea. Que el mismo niño sea el que hable con el profesor para ver si le puede dar otra oportunidad de realizarla. En caso que las tareas tengan una calificación numérica, que el niño asuma la nota que va a sacar por no haber presentado la tarea.

Sé que en un primer momento esto puede ser difícil como papás, pero si el padre de familia interfiere le da el mensaje al niño de que aunque él no haga nada, no hay problema, sus papás lo van a hacer por él. Y esto es mucho más cómodo para todos.

Termino estas reflexiones invitándolos a todos a ser muy constantes en la formación de sus hijos y por supuesto, a que compartan las herramientas y estrategias que les han ayudado.


martes, 10 de febrero de 2015

Estrategias para mejorar la disciplina

Siempre había considerado como la principal meta y objetivo de mi vocación como docente, la formación de mis estudiantes como personas. Sin embargo, este año he comenzado a participar de un curso llamado ¿Cómo crear una cultura de pensamiento en el aula? impartido por Fundacies.org que me ha abierto una nueva ventana para mis expectativas: que los estudiantes aprendan a pensar de una manera profunda y creativa acerca de problemas complejos. O simplemente, que los estudiantes aprendan a pensar. 

Esta nueva idea se ha encendido como una nueva luz en mi interior. Pero me he encontrado con la dificultad de la personalidad particular de mi salón de clase. 


A lo largo de mis años como docente he tenido cursos con diferentes personalidades. El curso que he encontrado este año, es un salón que su personalidad se podría describir como inquieta, activa, inquisitiva, con dificultad para seguir las normas y las rutinas establecidas.


Una de las sugerencias más valiosas que recibí por parte de las encargadas del curso Patricia León y María Ximena Barrera, fue que no se pueden crear rutinas de pensamiento, si nos desgastamos toda la clase en rutinas de disciplina. 


Pero esto se puede ver del lado contrario. Es imposible fomentar una rutina de pensamiento, si no tenemos rutinas de disciplina.


Para poder comenzar con estas rutinas, estuve pensando en una estructura en el salón de clase que permitiera que los estudiantes tuvieran una mejor disciplina. 


En esta entrada de hoy, quiero compartir la estrategia que he diseñado, pero también pedirle a mis compañeros docentes, directores, formadores, que compartan sus diferentes experiencias para tener más herramientas que puedan colaborarnos.


He comenzado a trabajar en mi salón siguiendo el trabajo por grupos. Es ideal que sea el docente el que escoja los grupos buscando que queden distribuidos equitativamente: niños con grandes capacidades a nivel intelectual, niños con dificultades de aprendizaje, niños con una buena disciplina y seguimiento de instrucciones y niños con dificultades en este aspecto. 


Para que los estudiantes comiencen a sentir el grupo como suyo y no sólo como una imposición, es bueno darles un tiempo para que lo personalicen: ellos le pusieron el nombre y realizaron un dibujo distintivo que tendrán pegado en su escritorio. 


Cada equipo debe tener un líder. En algunas ocasiones será escogido por los miembros del equipo y otras veces por el docente de acuerdo a lo que vea prioritario trabajar. En un primer momento, dado mi objetivo, yo seleccioné los líderes escogiendo aquellos niños que han mostrado mayores dificultades disciplinares buscando que la responsabilidad que tienen de su equipo, les ayude a estar más atentos en las clases. 


Las responsabilidades de los líderes son: velar por el silencio de su grupo poniéndose de pie y haciendo la señal de silencio, velar porque todos los miembros de su equipo estén trabajando adecuadamente ya sea ofreciéndose a ayudarle o informándole a la profesora de la dificultad, repartir y recoger los materiales y recoger los trabajos al final de la clase si es necesario. En este punto, cada profesor puede determinar las necesidades de su grupo para escoger las responsabilidades de sus líderes.


Es importante que el trabajo tenga una motivación y apoyo visual.  Yo escogí utilizar una página y aplicación llamada classdojo en la que se escriben los equipos y se le pueden dar o quitar puntos a los niños, de acuerdo al cumplimiento de las reglas de clase. 


Es importante que el equipo ganador tenga un reconocimiento al final de la semana para que no se pierda la motivación en el trabajo. Yo les he dicho que serán los ayudantes del salón la siguiente semana siendo encargados de prender la luz, abrir la puerta, regar la planta y las responsabilidades generales. 


Los niños han comenzado muy motivados este trabajo, por lo que los invito a usarlo y como decía anteriormente, a compartir experiencias que nos puedan enriquecer a todos.


Más adelante les estaré contando cómo continúa mi experiencia y si esto me permite dedicar más tiempo a fomentar las rutinas de pensamiento.


lunes, 9 de febrero de 2015

Formando en la responsabilidad

De las primeras nuevas experiencias que tuve al comenzar a trabajar en el colegio Montessori, fue encontrarme con un discurso totalmente diferente con respecto a la responsabilidad.

Por supuesto que todas las instituciones en las que he trabajado hablan de este valor y de la importancia de formarlo en la vida de los estudiantes.

Lo que encontré diferente, fue que el colegio ofrece unos medios muy concretos e insiste en ellos a lo largo del año para que realmente sea un logro que los niños puedan trabajar de forma concreta tanto en la casa como en el colegio.

Quisiera compartir en esta entrada y probablemente en las siguientes, algunas ideas que plantea el colegio con algunos apuntes personales, esperando que pueda ser de ayuda para muchos de ustedes.

La responsabilidad es un hábito que debemos formar en los niños con acciones concretas, tal como le enseñamos al niño a amarrarse los zapatos. Nunca he visto un padre de familia que se acerque a sus hijos y les dé un discurso sobre la forma de amarrarse los zapatos... Y no lo hacen porque saben perfectamente bien que el niño se quedaría mirándolos con cara extrañada sin tener ni la más mínima idea de lo que tienen que hacer.

Cuando vamos a enseñarles esta acción, generalmente el padre se sienta en el piso con el niño con un zapato en la mano. Le pide que observe mientras él mismo se amarra el zapato. Luego le va guiando sus manitos para que el niño sepa que debe hacer primero una orejita, luego darle la vuelta y entrar por el agujero. Invita al niño a que lo haga mientras observa si está siguiendo alguno de los pasos de forma equivocada para corregirlo. Y finalmente lo supervisa hasta que está seguro que lo hace adecuadamente.

Pero muchas veces cuando queremos que el niño sea más responsable, nos limitamos a echarle cantaleta, y perdón la expresión, repitiéndole una y otra vez que él debe ser responsable.

Si no le damos el discurso cuando queremos que aprenda a amarrarse el zapato, ¿por qué si lo hacemos cuando queremos formarlo en la responsabilidad?

Decirle a un niño que sea responsable es lo mismo que decirle nada. Los niños tienen un pensamiento muy concreto y el término responsabilidad es supremamente abstracto para ellos.

Para formarlos en este hábito, les sugiero una serie de pasos que pueden ayudarlos:

1. Seleccionar una acción concreta en la que se quiere formar al niño en la responsabilidad. Por ejemplo, que siempre que se quite la ropa la lleve a la cocina a la canasta de la ropa sucia.

2. Mostrarle al niño cómo debe hacerlo. El padre de familia recoge la ropa y camina con el niño a la cocina, le muestra donde está la canasta y echa la ropa allí.

3. Al día siguiente le recuerda el hábito y supervisa cómo lo realiza para asegurarse que lo está realizando adecuadamente.

4. El niño lo sigue realizando el sólo y el adulto está pendiente para ver que su realización sea correcta y que lo haga siempre.

Es muy importante que como maestros o como padres de familia seleccionemos unos cuantos puntos, pocos y concretos y obviamente los que consideremos más importantes. No se le pude dar a un niño de seis años una lista de diez responsabilidades y esperar que las empiece a cumplir todas en el mismo momento. Éstas deben ir aumentando paulatinamente y a  medida que el niño ya ha asimilado y hecho parte de su vida las anteriores.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Retomando las reflexiones...

En el mes de enero he comenzado a trabajar en el Colegio Montessori de la ciudad de Envigado. 

Definitivamente un nuevo espacio de trabajo es una puerta inmensa para el crecimiento personal y profesional y fue la principal razón por la que busqué un cambio laboral en mi vida.

Afortunadamente estas primeras semanas no me han desilusionado en mi propósito.

Por esto, vuelvo a sacarme unos minutos para compartir mis reflexiones y experiencias esperando que éstas puedan ayudar a alguien en su gran tarea y misión de educador.