viernes, 21 de abril de 2017

Sus miradas de amor

Hace unos años una persona me dijo que me acercara a los perros, porque de ellos iba a sacar una gran enseñanza para mi vida. En ese entonces yo había comenzado a colaborar en una Fundación de animales y me tocaba trabajar exclusivamente con perros, lo cuál no era que me gustara mucho. En mi casa teníamos cuatro gatos y desde ese entonces, los amaba con todo mi corazón. Todo el tiempo le pedía a la directora de la fundación que me pasara a trabajar con gatos en vez de con perros, explicándole que por tener cuatro tenía mucho conocimiento de ellos y podría ayudar más. Por eso cuando escuché esas palabras no puede ser nada más que incrédula.

De los cuatro gatos de mi casa, dos eran míos. Y ya había hablado con mi novio que cuando nos casáramos me los llevaría. Él aceptó, pero con la condición de que después adoptáramos un perro juntos.

El primer año, nosotros alquilaríamos un apartaestudio mientras nos entregaban el apartamento que habíamos comprado que tiene una terraza amplia. Así que yo acepté la adopción del perro con la condición de que fuera cuando estuviéramos en nuestro apartamento. Cabe aclarar que lo hice porque si mi esposo aceptaba los gatos, no me parecía justo decirle que no a lo del perro.

Mi esposo quería que fuera un siberiano, un pitbull o un rottweiler. Pero yo no compro animales. Estábamos ahí en la discusión de qué hacer. Yo le decía que a la fundación, en muchos momentos, habían llegado perros de estas razas que él quería. La cosa era que llegaban ya adultos y muchas veces con muchos traumas de maltrato, por lo que mi esposo me decía que era peligroso llevarles un perro así a los gatos. De todas maneras, como faltaban meses para que nos entregaran nuestro apartamento, no nos urgía tomar una decisión al respecto.

Una mañana, cuando aún vivíamos en el apartaestudio, me llamó mi esposo para decirme que en el parque de Boston estaban entregando unos cachorros pitbull en adopción. Obviamente yo le recordé lo que habíamos hablado de esperar para tener la terraza, pero sus argumentos tenían más peso. ¿Cuándo más encontraríamos un cachorro de una de las razas que él quería que estuvieran dando en adopción?

Dije que sí. Pero más porque me sentía obligada por lo que mencioné anteriormente de que él me había recibido los gatos y por mil cosas más que él siempre ha hecho por mí. 

Él pequeño llegó. Lo llamamos Légolas. No voy a negar que era divino. Pero para mí era muy difícil. Con los gatos todo es tan fácil. Se limpia el arenero una vez al día y se les sirve comida y agua dos veces al día. De resto no hay nada más que hacer, que no sea estar con ellos, acariciarlos, disfrutarlos.

Con Lego todo era distinto. Para empezar había que sacarlo a pasear. El compromiso era que mi esposo lo haría por la mañanas y yo por las tardes. Aunque ese momento la mayoría de las veces lo disfrutaba, porque para llegar al parque donde otros vecinos sacaban sus perros, caminábamos a través de un bosque en el que sólo había silencio, el sonido de los pájaros y de una quebrada que pasaba por allí y eso me relajaba y desconectaba de todo, a veces llegaba tan cansada del trabajo que lo único que hubiera querido era quedarme acostada en mi cama viendo televisión o quería dedicarme a tantas otras cosas que tener que salir durante una hora me parecía un pérdida de tiempo terrible. A veces quería hacerme la boba y no sacarlo, pero cuando estábamos allá Lego corría como un loquito y podía ver que era tan feliz, que hacía un esfuerzo por hacerlo.

A parte de las salidas, el perrito orinaba por toda la casa casi que cada hora y para colmo de males, tuvo diarrea casi que todo el primer mes. Al ir a la veterinaria con él, entendimos por qué lo estaban dando en adopción. De acuerdo a lo que nos dijo la veterinaria, todo parecía indicar que él era el menor de la manada y ellos no se alimentan muy bien, ya que los hermanos no los dejan. Por esto había desarrollado unas bacterias que le causaban diarrea cada ocho días. Muy juiciosos lo llevábamos al veterinario, le mandaban un antibiótico, estaba bien dos días y se enfermaba de nuevo. Yo me quería morir cada que llegaba a la casa y encontraba ese espectáculo.

Ni que decir de cuando, pasados unos meses, se dedicó a destruir cuanto encontraba en el apartamento. Para mí llegar y encontrar libros, adornos, basureras destruidas era desesperante.

No voy a decir que no quería al perro. Pero no fui la más amorosa, ni comprensiva, ni tierna. Me daba mucho mal genio ver la casa sucia y tener que estar limpiando todo el día. Me daba rabia ver que cada día que llegaba había un nuevo daño. Muchas veces me daba pereza tener que salir con él.

Ya ha pasado un año y medio desde que adoptamos a Lego. Comencé a conocer sus miradas de amor, su compañía, su alegría. Y esto fue lo primero que me empezó a enamorarme de él. Que todo lo hace feliz. Cuando llego a la casa me espera feliz. Si alguien toca le timbre sale corriendo feliz a recibir al que sea. Si ve que me estoy arreglando para salir, se pone feliz porque sabe que lo voy a llevar a pasear y a jugar. Si ve una quebrada se pone feliz y corre a tirarse al agua, a nadar y a sacar palitos y hojitas. Si ve que me dirijo a servirle comida, corre feliz a comérsela. Ni que decir cuando ve un niño u otro perro. O cuando le llevo un hueso. Cuando ve que estamos llegando a la finca se quiere tirar por la ventana de la emoción y en cuanto lo dejamos bajar, corre sin parar por la manga persiguiendo pájaros, vacas, hojas y lo que se encuentre por el camino. 

El amor por él ha crecido cada día y ahora no veo la hora de llegar a la casa para poder salir a jugar con él. Mirando esa carita de felicidad un día, comencé a tener un poco de remordimiento de conciencia por esos primeros meses con él. Por la actitud que tuve, por el mal genio, por los regaños, por no haber disfrutado de esas caminatas con él. ¡Tan hermoso que era bebé! Y me embargó la tristeza porque ya nunca lo podré volver a tener así, bebé.

Eso me sirvió además para reflexionar en términos generales, sobre mi vida en aquellos meses.  Unos meses en que desafortunadamente los sentimientos que tenía por Lego eran permeados también por muchos otros problemas con mi esposo y en mi trabajo, de los que siento que la mayoría del tiempo, sólo tuve una actitud negativa.

Y de repente comprendí lo que esa persona había visto que sucedería. Ya ese tiempo pasó. Ya nunca volverá y como lo viví lo viví. La vida a veces es buena y a pesar de todo, uno tiene segundas oportunidades. Todavía tengo a mi Lego para disfrutar con él y hacer muchas cosas que no hice. Todavía tengo a mi esposo. Tengo un nuevo trabajo en el que he podido comenzar con una mejor actitud. Pero en la vida también hay cosas que no se pueden reparar y ha habido personas que fueron muy valiosas, que se han alejado de mí.

Cuántas veces hemos oído de personas que están enfrentando una enfermedad terminal o que han perdido sorpresivamente a un ser querido, que la vida es sólo una y que debemos vivir cada día como si fuera el último. Pero que difícil es aprender de las experiencias ajenas.

Como decía, la vida a veces es buena. Y conmigo lo ha sido. A pesar de las pérdidas que experimenté y que no puedo negar que me da tristeza en algunas ocasiones, la vida me dio una segunda oportunidad de intentar vivir cada día como lo hace mi Lego. Disfrutando todo, siendo feliz con todo lo que recibo cada día, mirando todo y a todos con ojos de bondad, cariño y amor, como hace mi Lego. 

No sé cómo hace él para que siempre sea así. Yo me equivoco constantemente. Pero al menos en mi interior se ha empezado a generar un cambio por el que siempre le estaré agradecida a mi pequeño Lego.



miércoles, 29 de marzo de 2017

La importancia del fracaso. Palabras de J.K. Rowling.

En mi anterior entrada he estado reflexionando sobre lo que es la hiperpaternidad y la generación de cristal que estamos formando. He terminado comentando con ustedes que hay que llorar un poco, y que hay que aprender que en la vida junto con las alegrías y satisfacciones, hay mucho momentos de tristeza, de lucha, de sacrificio, de fracaso.

Con respecto a esto, he encontrado este pequeño video de J.K. Rowlling, la autora de Harry Potter y una de mis autoras favoritas, en la que nos cuenta la importancia de los fracasos en la vida, a raíz de su propia experiencia personal.

Sin mayor introducción se los comparto para que lo vean y posteriormente escribiré unas reflexiones al respecto.



1. Alejarse de lo que no es esencial. En el caso de la autora, llegar a donde estaba significó que su mayor temor y el de sus padres se hiciera realidad. Esto la hizo centrarse en una idea que tenía que creía que valía la pena y dedicarse a esto con todo su ser. El libro de Harry Potter.

A veces cuando nos encontramos en estas situaciones, debemos detenernos a examinar nuestras vidas y a lo que nos estamos dedicando. Muchas veces hemos escuchado de personas que cuando se enteran que tienen una enfermedad terminal, dejan de lado muchas cosas de sus vidas que no son esenciales para dedicarse a las más importantes, porque saben que no tendrán mucho más tiempo para disfrutarlas.

A veces no es necesario llegar a este tipo de situaciones tan drásticas, porque pequeñas situaciones que tenemos en las que fracasamos nos dan la oportunidad de redireccionar nuestra vida.

2. Vivir sin fracasar es imposible. Rowling plantea que la única forma de vivir sin fracasar, sería si tenemos tantos cuidados y que en ese caso, sería como no vivir, y esto también sería fallar.

Yo me quedo con la primera idea, porque no veo como se pueden tener precauciones suficientes como para no fallar. Siendo esto así, todos deberíamos tomar por sentado que las equivocaciones, los errores y los fracasos son parte de nuestra vida. Y tratar de sacar lo mejor que podamos de ellas.

3. Nos muestra aspectos de nosotros mismos que no conocíamos. Para la autora, fue una oportunidad de darse cuenta que tenía una gran voluntad, más disciplina de la que creía y unas grandes y valiosas amistades. 

Si decidimos enfrentarnos a nosotros mismos, examinarnos, poner en perspectiva nuestra vida, el fracaso también será así para nosotros. Una oportunidad de conocer muchas virtudes y cualidades que quizá no sabíamos que teníamos.

4. Nunca te conocerás a ti mismo o el valor y la fuerza de tus relaciones, hasta que han sido probados por las adversidades.

Así que la próxima vez que estemos en una situación como esta o que nuestros hijos o alumnos lo estén enfrentando, no busquemos excusas, no tratemos de justificarnos o de culpar a otros. Aprovechemos lo que está sucediendo para conocernos más, para poner las cosas en perspectiva, para salir enriquecidos y fortalecidos y con una mejor perspectiva de la vida.

martes, 28 de marzo de 2017

La hiperpaternidad

Desde hace algunos meses, cada vez es más frecuente encontrarse con artículos y reflexiones de pedagogos y psicólogos que hablan de la hiperpaternidad. Como docente, este es un tema que cada día me preocupa más pues me encuentro con estudiantes que son prácticamente incapaces de tomar decisiones frente a las situaciones que se les presentan en el día a día, ya que están acostumbrados a que sus padres les hagan prácticamente todo.

Con esto no estoy hablando sólo de decisiones serias como puede ser un pelea o discusión con alguno de sus compañeros. Lo que más me asombra es que es frente a situaciones cotidianas y ordinarias, los estudiantes tienen dificultades para saber cómo resolverlas. En un día, es común que se me acerquen estudiantes con este tipo de cuestionamientos: se le quebró la punta al lápiz y se me acerca extendiéndome las dos manos con el lápiz y el sacapuntas, preguntándome: "¿Qué hago?" Se le acaba la hoja y me pregunta: "Se me acabó la hoja, ¿qué hago?" Al darles la indicación de copiar algo que estoy escribiendo en el tablero: "¿Escribo con lápiz rojo o negro?" "¿Puedo hacer el dibujo con la hoja acostada?" Terminan de comer algo y con la basura extendida me preguntan "¿Qué hago con la basura?"

Si esto es así con estas situaciones cotidianas, pueden imaginarse como son con situaciones aún más complejas, como puede ser una discusión con alguno de sus compañeros, la realización de sus tareas o preparación para un examen.

Yendo a la raíz de las características de estos niños, los diferentes estudiosos hablan de un nuevo término que es la hiperpaternidad. La hiperpaternidad nos habla de unos padres que no permiten que sus hijos se enfrenten a las responsabilidades que deben tener como hijos y en pocas palabras les están haciendo todo: les cargan la mochila hasta el carro y si los llevan al colegio, casi hasta el salón de clase, ellos no tienen el más mínimo conocimiento de lo que es tender una cama, llevar la ropa sucia a la canasta o a la lavadora, lavar unos platos. Inclusive en cuanto a su arreglo personal, no saben enjabonarse, secarse, vestirse, lavarse los dientes, ya que todo esto siempre ha sido hecho por sus padres o por una nana.

En una reunión de padres de familia, hablando de este tema, un papá justificaba este hecho diciendo que su hijo la única responsabilidad que tenía era el colegio, pero ahora ni siquiera eso. Lo más común es que los deberes sean realizados por los padres de familia, una vez que los han consultado en los grupos de Whatsapp. Indirectamente le están enseñando a sus hijos, que ni siquiera eso, las asignaciones escolares, son responsabilidad de ellos, sino que es compartido con los padres. Y así en caso de un fracaso, los niños no asumirán las responsabilidades, sino que también tendrán a quién culpar. Si "perdimos" el examen de matemáticas, debe haber algo que mis papás hicieron mal.

Aunado a todo esto, la periodista Eva Millet  nos habla de otra característica que es el hablar en plural. Ya no son los niños los que tienen un examen de matemáticas, los hiperpadres les dicen a los niños: "Tenemos examen de matemáticas", "Perdimos la tarea de español".

Ahondando en el por qué de esta nueva forma de ser de los padres de familia, se encuentra como razón principal que los padres de ahora no quieren que sus hijos sufran, ni pasen por ninguna dificultad ni tengan que enfrentar ningún problema. Y esto es imposible. 

Debido a esto es que los padres de familia cuando perciben que su hijo se enfrenta a cualquier problema o dificultad, salen al paso para resolverlo. Los papás hacen las tareas, porque es inconcebible que su hijo comenta un error y por esto reciba una mala nota (lo que más me desconcierta es que para mucho padres actuales, cualquier nota que no sea la máxima, es una mala nota). En innumerables ocasiones me ha tocado recibir llamadas de padres de familia para contarme que su hija peleó con una amiga en el colegio y me preguntan: "¿ Qué vas a hacer tú?" o los más demandantes, van directamente a que qué le voy a hacer a la otra niña que trató mal a la suya. Cuando les contesto que voy a hablar con ambas para darles estrategias de resolución de problemas, se quedan sorprendidos, porque no es lo que ellos desean.

Los grave de esta situación, es que no se están cuenta que al ellos tomar los problemas de sus hijos en sus manos, no les están enseñando a enfrentarlos. Esto impide que los niños crezcan desarrollando las estrategias y habilidades para ser exitosos en la vida y para poder superar las dificultades que se presentan.

Con algunos padres de familia con los que me siento con más confianza para conversar de este tipo de situaciones, los llevo a que miren más allá y les pregunto:

Cuando tu hijo tenga 18 años y lo deje la primera novia, ¿vas a ir a decirle a la niña que debe volver con él, porque lo está haciendo sufrir? Probablemente no. Y aunque lo hagan, probablemente la novia no vuelva con él. Si al niño no se le ha enseñado a afrontar este tipo de situaciones, lo más seguro es que no va a saber salir adelante y se va a sumergir en la tristeza. Lo que los padres y educadores debemos hacer, es enseñarle a salir adelante de las situaciones que le causan tristeza, para que pueda hacerlo más adelante.

Y así con innumerables situaciones que como adultos sabemos nos afectan e impactan de forma negativa y que hacen parte de la vida. Hay que llorar un poco. Hay que aceptar que es imposible que haya una vida perfecta y que junto con las alegrías, la satisfacción, el éxito, siempre habrá momentos de tristeza, de sacrificio, de fracaso.

Los sociólogos han comenzado a hablar de esta generación como la generación de cristal, porque estamos educando niños tan frágiles que ante cualquier avatar, es muy probable que se quiebren.








jueves, 2 de marzo de 2017

Pink t-shirt day!

El viernes realizamos en el colegio una actividad extraordinaria. Mis compañeros ya me habían contado que ese día no se tenían clases y que nos dedicaban a diferentes actividades relacionadas con la convivencia, la aceptación y la prevención del bullying.

Como todos los que son profesores comprenderán, mis sentimientos no fueron los más positivos hacia ese día, porque, aunque a los que no son profesores no les parezca, no hay nada más difícil para un profe que un día "extraordinario". En los días ordinarios uno tiene sus horas de clases, pero también tiene sus horas disponibles en las que se puede sentar en su escritorio a realizar trabajo de planeación, calificación, etc. Y aunque se sigue trabajando, es también un descanso porque no demanda tanto como estar en el aula de clase.

Pero estos días, son para estar tiempo completo con las estudiantes, sin un solo minuto para sentarse en el escritorio a descansar. Así que mis ánimso no eran lo mejores para este día.

Me he sorprendido mucho cuando me contaron el porqué del nombre del día. La historia es la siguiente. En algún colegio del mundo, un niño fue un día con una camiseta rosada. Al verlo muchos de sus compañeros comenzaron a burlarse de él diciéndole que sólo las niñas se vestían de rosado, que entonces él era una niña y cosas similares. Obviamente este niño se sintió muy mal por las burlas de sus compañeros. Otro alumno del colegio de un grado mayor, escuchó las burlas de los compañeros y tomó una decisión. Junto con su grupo de amigos, decidieron ir con camiseta rosada al día siguiente, para que este niño no se sintiera mal.

Ya el sólo hecho de escuchar esta historia me conmovió. No es para menos, pues resulta bastante increíble que un adolescente esté dispuesto a hacer este tipo de cosas. Al menos así me lo manifestaron mi mamá y mi hermana cuando les conté la historia.

Ya con una perspectiva un poco diferente, bastante intrigada por lo que este día podría llegar a ser, escogí una camiseta rosada para asistir al colegio. ¡Qué hermoso ver a mil niñas con sus camisetas rosadas.

Quiero compartir en esta entrada algunas de las actividades que realizamos ese día, esperando que sean útiles para muchos maestros en el mundo que también quieran trabajar con sus niños estos temas:

El día comenzó reuniendo a todas las estudiantes para explicar en que consistiría el día y para presentarles unos pasos que pueden servir para trabajar las dificultades. Los pasos se los entregaron un un folleto que tuvieron colgado en el cuello durante el día, y que el objetivo es que lo mantengan en un lugar visible, para recordarlos y vivirlos. Las actividades posteriores estuvieron enfocadas en la aplicación de cada uno de estos pasos.




Las actividades fueron las siguientes:

1. El semáforo: las niñas dibujaron y colorearon un semáforo para asimilar el significado de cada uno de estos colores: 

Rojo: parar para reflexionar y respirar, ya que no se está en el momento adecuado para actuar.
Amarillo: prepararse para actuar.
Verde: actuar.

Una vez que dibujaron el semáforo realizaron algunas actividades de relajación y respiración para practicar el color rojo.

2. Hablar y escuchar: una de las niñas se tapaba la boca con una cinta y la otra le contaba una historia. La niña que tenía la cinta debía de intentar sólo escucharla y no hacer gestos ni nada parecido.

La retroalimentación de esta actividad fue una de las mejores reflexiones del día, pues las niñas comentaron lo difícil que fue quedarse calladas sólo escuchando. Esto la hizo pensar en qué tanto escuchan a sus compañeras cuando les cuentan algo o si sólo están pendientes de lo que escuchan para posteriormente responder con sus propias historias.

Para los puntos 3, 4, 5 y 6, se trabajaron cada uno de los pasos planteándoles una historia a las niñas:

"Dos hermanas se encontraban discutiendo por una naranja. La mamá cansada de la discusión, tomó la naranja y la partió en dos y le dio una mitad a a cada una de las hijas. Para su sorpresa, la hermana mayor exprimió la naranja en un vaso, pues quería un poco de jugo de naranja y botó las cáscaras. La hermana mejor peló la naranja, pues necesitaba las cáscaras para un experimento del colegio y botó lo de adentro."

A partir de esto se le plantearon una serie de preguntas a los estudiantes:

¿En qué falló la solución de la mamá? ¿Qué debió haber hecho primero? ¿Cuál hubiera sido la mejor solución para este caso?

Una vez hecho el ejercicio se repartieron diferentes casos para que las niñas siguieran los pasos:

3. Determinar lo que cada persona necesita.
4. Hacer una lluvia de ideas de soluciones.
5. Escoger la mejor idea.
6. Realizar un plan y seguirlo.



Para terminar el día, la reflexión se centró en uno de los personajes del bullying en el que casi nunca se reflexiona. Dentro del bullying hay tres personas: la víctima, el victimario y los espectadores. Casi siempre se hace mucho hincapié en la víctima y el victimario y se deja de lado a los espectadores que también tienen un papel supremamente importante. Los espectadores son todos aquellos que se dan cuenta de que uno de sus compañeros está sufriendo por culpa de los otros, pero se quedan callados y no hacen nada. Ellos podrían hablarle directamente a la personas que está haciendo bullying, puede acompañar al que sufre y ayudarlo a salir de esa situación o pueden acudir a otras personas que puedan intervenir en la situación. 

Después de reflexionar sobre este personaje, todas realizamos una promesa para nunca más ser espectadores mientas una personas sufre, sino siempre hablarlo: Talk it out! Para esto nos pusimos unas manillas con estas palabras como un recordatorio de nuestro compromiso y cada una de las niñas firmó un compromiso que decía lo siguiente:

"Hoy tengo una obligación: nunca más voy a estar en silencio si necesitas ayuda. El silencio es participación. Rechazo ser parte del problema. Todos somos diferentes, pero todos necesitamos respeto. Si tú necesitas ayuda, acude a mí. Si yo creo que tú necesitas ayuda, me involucraré. YO TE APOYO!








viernes, 3 de febrero de 2017

Desarrollando estrategias de pensamiento para las sumas básicas

A unos niños de primero de primaria se les plantea la siguiente suma 7 + 5 = 

Estas son las formas que usan los estudiantes para resolverla:
1. Usa contables: dibuja o utiliza un material concreto (cuencas, bolitas) en el que represente primero 7 después 5 y al final cuenta todos los elementos: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11 y 12.



2. Utiliza la estrategia count on o contar hacia adelante: toma como referente el número mayor y a partir de este cuenta con los dedos la otra cifra (8, 9, 10, 11 y 12).


3. Usa dobles: 7 + 7 = 14 y le resta 2 (ya que el 7 es dos veces más que el 5)  ó 5 + 5 = 10 y le adiciona 2.



Si pensamos es una sola suma la que deben realizar los estudiantes, puede parecer que todas las estrategias son igual de buenas, pues llevaron a los diferentes estudiantes a obtener el resultado. Pero los niños tendrán que trabajar varias sumas y más adelante tendrán que resolver sumas de varios dígitos, por lo que utilizar la primera estrategia será mucho más largo y desgastante que las demás, causando lo que sucede muy a menudo, tedio en los estudiantes por la materia.

El aprendizaje y el uso de estrategias de pensamiento para resolver las sumas de números menores a 10 (que en inglés son conocidos como basic facts), es un elemento clave para el éxito y el gusto de los estudiantes en las matemáticas. Entre ellos más dominio y facilidad mental tengan para resolver este tipo de ejercicios, les será mucho más fácil enfrentarse a otros mucho más complejos.

Generalmente en los colegios se dedica mucho tiempo a aprender la suma y la resta por medio de la repetición y la memorización de la parte procedimental, pero poco al desarrollo de las habilidades y las estrategias de pensamiento.

En los primeros años cuando los estudiantes comienzan a aprender a sumar, es fundamental dedicar el tiempo que sea necesario para que los estudiantes asimiles estas sumas básicas y desarrollen estrategias de pensamiento.

A continuación se mencionan las que considero más importantes y útiles y que debemos ayudar a los niños a desarrollar: 

Counting - On: tomar como referencia el número mayor y contar de ahí hacia adelante la otra cifra. El estudiante que sabe utilizar esta estrategia para sumar 7 + 5, será capaz de utilizarlo más adelante con números mayores como 56 + 7 ó 345 + 9. Esta estrategia parece muy sencilla de aplicar, pero los niños tienden a cometer dos errores:

- Empezar a contar siempre desde 1.
- No elegir siempre el número mayor, sino el que se presenta primero. Por ejemplo, en 9 + 23, ponen el 9 en su cabeza y le van a sumar 23. Adicionar 23 será tan extenso que es muy probable que terminen cometiendo un error en el conteo, por no hablar de lo largo y tedioso que será esto para un estudiante.

Usar dobles: una estrategia que es de gran ayuda para los estudiantes, es el uso cifras que conocen para llegar a otras que no conocen. Si los estudiantes saben que 6 + 6 = 12, fácilmente calcularan que 6 + 7 = 13, pues el 7 es 1 más que el 6, así que la respuesta será uno más que 12.

Sumando 10: esta estrategia es eficaz cuando los números están cercanos al 10. Por ejemplo, en 9 + 5 esta estrategia se podría utilizar de dos maneras:

- Se sustrae 1 al 5 y se le adiciona al 9, quedando 10 + 4
- Se realiza el calculo mental 10 + 5 = 15, pero como el 9 en 1 menor que el 9, el resultado será 1 menos 15 - 1 = 14.

Si esta estrategia está asimilada, cuando la aplicarán con facilidad para números mayores. 49 + 6, los estudiantes podrán utilizar la estrategias de 50 + 6 y restarle uno al resultado o 50 + 5.

Es muy importante que desde pequeños los estudiantes asimilen los diferentes números que suman 10, ya que como nuestro sistema numérico es decimal, esto le servirá, por asociación, en gran cantidad de problemas.




martes, 31 de enero de 2017

¿Son las matemáticas difíciles en sí mismas o no se enseñan bien?


Numerosos docentes e investigadores relacionados con el área de matemáticas han puesto de manifiesto cómo, frente a unos pocos estudiantes que consideran la materia como fácil e interesante, la gran mayoría la considera difícil y aburrida y tiene dificultades para aprender aunque sea un poco.
Es común escuchar en una gran mayoría de alumnos comentarios como que las matemáticas no sirven para nada o que ellos no sirven para las matemáticas, encontrar alumnos que una vez terminadas explicaciones complejas, levantan la mano y preguntan si el tema va a entrar en el examen, oírlos expresar su desconcierto en el momento en que deben recibir esta clase y hacer preguntas como ¿debo restar o dividir? o ¿qué tengo que hacer?, que demuestran la poca comprensión que han tenido de los temas trabajados.
Aunque existe un acuerdo generalizado sobre las impresiones negativas acerca de esta materia, no hay tal consenso sobre las razones de esto. ¿Son objetivamente más difíciles las matemáticas o la dificultad radica en que no se enseñan bien? Indagando en las razones que han desarrollado algunos autores sobre las dificultades en el estudio de la materia, se destacan las siguientes:
Crockcroft (1985) argumenta las demandas cognitivas propias de la materia, su carácter fuertemente jerárquico que hace que los conocimientos nuevos dependan de los que se han adquirido previamente, la exigencia de una práctica continuada y las dificultades de comprensión tanto de los problemas como de los mismos algoritmos.
Riviere (1990) y Donaldson (1978), por su parte, ponen de manifiesto que las matemáticas demandan demasiado pronto un esfuerzo considerable de abstracción y formalización por parte del estudiante y tratan contenidos que no hacen referencia a intereses de ellos, tratando temas desvinculados de las realidades de los estudiantes, haciendo que estos procesos de abstracción, no sólo sean difíciles en sí mismos, sino que no capten el interés del estudiante.
Janvier (1987) se centra en el aspecto ligado a las representaciones mentales que requiere la materia. Por un lado, está la representación adecuada de los problemas que es un paso decisivo para su solución. Por otro lado, está la representación de los códigos y los símbolos propios de las matemáticas, ya que muchas veces la poca comprensión de estos, termina en la realización de procesos inadecuados.
Davidov (1982) considera como importante, la necesidad intrínseca que tienen las matemáticas de generalizar estrategias, categorías, reglas y procesos que son relevantes y aplicables y buscar su aplicabilidad para casos, problemas y situaciones concretas.
Hidalgo, Maroto y Palacios (2004) afirman que el rechazo a las matemáticas es la consecuencia de la influencia, no sólo de dificultades cognitivas, sino, emocionales haciendo hincapié en la vivencia que tienen los alumnos de las dificultades matemáticas. Es muy común encontrar alumnos que han tenido fracasos en el área en los primeros grados escolares. El hecho de que un alumno haya experimentado, no sólo notas bajas durante todo un grado escolar, sino también la posible frustración al estar en una clase en la que no entiende nada, puede dejar a este alumno con una influencia muy negativa con respecto a las matemáticas en general para el resto de los grados escolares.
En el desarrollo de la investigación realizada para el título de magister en neuropsicología y educación, se les pidió a 68 alumnos que calificaran la materia de matemáticas y que dieran las razones para darle esta nota. Las razones en que más coincidieron los alumnos para ponerle una baja calificación fueron: que es muy repetitiva y se aburren de hacer siempre lo mismo, que parece que entienden cuando la profesora explica, pero a la hora de resolver los ejercicios no saben qué hacer y que no les gusta porque siempre sacan malas notas.
Frente a esa pregunta inicial que se postulaba, ¿son las matemáticas difíciles en sí mismas o son mal enseñadas? Donaldson (1978), plantea que los niños son hábiles cuando se enfrentan con situaciones que tienen un sentido y que tienen correspondencia con la vida real. Aplicándolo al profesor de matemáticas, sugiere que éste puede tratar de acercarse a un modelo didáctico que convierta el aprendizaje en una tarea significativa y motivadora para sus alumnos.
Profundizando en lo que puede ser una enseñanza significativa se encuentran numerosas teorías, reflexiones, artículos y libros (p.e. Donaldson, 1978; Díaz-Barriga y Hérnandez, 2002; Arceo, 2003) que propenden a un cambio en la pedagogía actual, buscando que la enseñanza sea un proceso que involucre al estudiante, que lo cautive, que lo interese y se alude contantemente a la necesidad de la motivación del estudiante para que los contenidos que se quieren enseñar tengan una significación para él y un verdadero aprendizaje.
Para lograr esta significación y motivación del estudiante se habla constantemente de la necesidad que hay en que los docentes sean innovadores en el momento de presentar un tema o contenido, aludiendo, por ejemplo, a metodologías por proyectos, metodologías de resolución de problemas, uso de rutinas de pensamiento visible, ente otras.
Es muy diferente enseñarle a los estudiantes de primaria a sumar y a restar reagrupando como un simple proceso, que si esto se les enseña por medio de algo que es significativo para ellos, como puede ser una tienda en la que ellos quieren comprar, pero deben calcular cuánta plata necesitan para pagar los objetos que comprarán y cuánta devuelta recibirán una vez los paguen.
Todas estas metodologías demandan del profesor una creatividad en la enseñanza y al mismo tiempo, esperan que se fomente la creatividad en el estudiante.

Referencias
Arceo, F. D. B. (2003). Cognición situada y estrategias para el aprendizaje significativo. Revista electrónica de investigación educativa, 5(2).
Cockcroft, W. H. (1985). Las matemáticas sí cuentan: informe Cockcroft. Madrid: MEC
Davidov, V.V. (1982). Las bases teórico-metodológicas de la investigaación psicológica de la actividad docente. La habana: Editorial Pueblo y Educación.
Días-Barriga, F y Hernández, G. (2002) Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. Una interpretación constructivista. México: McGraw Hill.
Donaldson, M. (1978). Children´s minds. Nueva York: W.W. Nolton.
Hidalgo, S., Maroto, A., y Palacios, A. (2004). ¿Por qué se rechazan las Matemáticas? Análisis evolutivo y multivariante de actitudes relevantes hacia las Matemáticas. Revista de Educación, 334, 75-95.

Riviere, A. (1990). Problemas y dificultades en el aprendizaje de las matemáticas: una perspectiva cognitiva.

lunes, 23 de enero de 2017

Metodología de estudios matemáticas

En algunas reflexiones anteriores he dedicado un tiempo para hablar de metodologías de estudios dando algunas estrategias que pueden ser de ayuda para materias como historia, ciencias, sociales, español y similares en las que se requiere de una lectura, realización de resúmenes, mapas conceptuales entre otros.

El día de hoy quiero centrar mis reflexiones en algunos consejos que pueden ayudar en el estudio de las matemáticas. Mencionaré cinco ideas muy sencillas y continuaré leyendo e investigando para compartir más ideas al respecto, que puedan sernos útiles a todos:

1. Lo más importante dentro del estudio de las matemáticas es la práctica que permite la asimilación de los procesos que se requieren para solucionar los ejercicios. Entre más se practique, será mejor. Como profesora de matemáticas, siempre sugiero practicar esta materia diariamente. Es mejor dedicarle aunque sea 10 minutos diarios, que dejarlo para un solo día y dedicarle horas. Si hay tareas asignadas por los profesores, esta puede ser la práctica. Si no, es muy sencillo encontrar ejercicios en Internet sobre la temática que se está trabajando o pedirle a los padres de familia que los asignen.

2. Revisar los errores. Muchas veces los docentes de matemáticas cuando devuelven los quices, exámenes o ejercicios, sólo ponen una X a los ejercicios que están malos. O a los estudiantes no les interesa mirar en qué estuvo el error sino, simplemente si ganó o perdió. Es muy importante detenerse y mirar en qué fue lo que se equivocó, qué parte del proceso es la que aún no ha asimilado. La importancia de esto está en que una vez que el estudiante repite mentalmente todo el proceso, podrá ver qué es lo que no sabe. Mientras que si sólo se queda con la idea de que tuvo el ejercicio malo, es muy probable que lo siga realizando de la misma manera y siga cometiendo el mismo error.

Por esto es muy importante, una vez que se devuelve algún trabajo o se revisan ejercicios en clase, cogerlo uno por uno y revisar paso a paso para detectar los errores. También es muy conveniente volver a realizar estos ejercicios, para ver si los pueden realizar adecuadamente.

3. Las matemáticas son secuenciales. Todo nuevo aprendizaje necesita del anterior. Si un estudiante se ha quedado atrás en algún tema, va a ser casi imposible que aprenda el nuevo por más empeño y tiempo que le dedique. Es necesario siempre ir al día y si por alguna razón se ha quedado en algún tema, es necesario devolverse a estudiarlo para asimilarlo y así poder empezar con el nuevo.

No sólo para ponerse al día es importante, sino que este punto también puede ir ligado con el primero. Dentro de la práctica diaria que se realice, sería muy conveniente incluir ejercicios de temas pasados para que no se olviden estos procesos y en el momento en que se vuelvan a necesitar, se tenga fresco el conocimiento. 

4. Aprender bien el vocabulario específico de matemáticas. Por un lado, es un vocabulario que siempre va a estar usando. Por otro lado, hay palabras que en matemáticas tienen un significado diferente del que tienen en otros contextos. Un ejemplo de esto es la palabra volumen. En matemáticas la usamos para referirnos al volumen de las figuras tridimensionales. En el contexto diario generalmente lo usamos para referirnos al sonido.

En este punto puede ser muy útil crear un fichero en el que se vayan anotando términos y fórmulas a las cuales se pueda acudir cuando se tenga alguna duda.

5. Revisar los ejercicios realizados. Y por revisar no me refiero a darle una mirada a toda la hoja por encima para verificar que todos los ejercicios estén hecho y no se haya dejado ningún espacio en blanco. Me refiero a volver a realizar los ejercicios y verificar que las respuestas den lo mismo.

Para terminar esta reflexión quiero compartirles dos páginas que particularmente me gustan muchas. Ambas cobran por la suscripción, pero también ofrecen algunos ejercicios de prueba. Muy recomendado para que se metan y los miren. Allí siempre encontrarán ejercicios que les permitirán realizar la práctica diaria y afianzar conceptos.

www.superteacherworksheets.com

www.ixl.com